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En busca de soluciones creativas (II)

Continuamos con la segunda parte de este artículo, donde seguiremos buscando pistas que nos ayuden a seguir el rastro de las huellas dejadas por la creatividad…

Al margen de esto, y volviendo a la vida real – donde parte de la información también debe rendirse a estos preceptos – es fácil darse cuenta de que, salvo que estemos muy bien informados sobre el tema en cuestión y el contexto esté definido de forma muy precisa no podremos tomar una decisión o adoptar una postura que no sea «emocional».

Sólo en los casos en los que haya una única respuesta libre de interpretación estaremos seguros de haber acertado. Si estamos haciendo un test y la respuesta correcta a la pregunta es la A, sólo esa será la respuesta correcta. Si hacemos un sudoku la solución deducida será correcta si ningún número se repite en las filas, las columnas o los cuadrados de 3×3. Podría haber otra solución (también lo veremos), pero nadie nos pide que la encontremos.

Por definir «libre interpretación» pondré un ejemplo: 2 + 2 = 4 es una expresión correcta y entendible por cualquiera si estamos realizando la operación definida como «suma» en la «base decimal» y si los caracteres «2», «4», «+» y «=» son tomados como símbolos numéricos y operadores matemáticos respectivamente.

Es decir, el contexto está claramente definido, tiene sus reglas. Esto es importante, porque dos personas que ven la misma realidad pueden estar interpretándola de forma muy diferente. Luego veremos algunos ejemplos sorprendentes…

El ejemplo anterior en un contexto no definido podría ser utilizado por un espía como un código en clave donde un «2» seguido de un «+» signifique que el contacto realice una determinada acción, mientras que si el «2» va seguido de un «=» debe realizar otra, o las dos.

Si trabajáramos con símbolos no matemáticos el signo «+» podría representar dos rectas iguales que se cortan exactamente en la mitad y el «=» dos líneas paralelas de la misma longitud, mientras que el «2» sería aproximadamente una semicircunferencia en su parte superior con dos rectas que forman un ángulo de unos 45 grados en la inferior. De esta forma se apreciaría que este ángulo de 45 grados es el que aparece en el «4» dos veces en el triángulo superior.

En el mundo del ajedrez se comenta a veces una anécdota (que igual fue algo más grave) de la II Guerra Mundial: un jugador de ajedrez es detenido y registrado por los nazis, y al revisar su equipaje se le encuentran partidas de ajedrez apuntadas, análisis, diagramas de posiciones de partida, etc.

Situémonos en la escena: tú eres el jugador de ajedrez que viaja a otra ciudad durante una guerra – el contexto general – y yo (pongamos que «policía» que no tiene ni idea de ajedrez) te detengo y, al registrarte, encuentro algo que me parece muy sospechoso: un cúmulo de anotaciones que (en castellano) sería algo como 7.0-0, Ae3, Cfd7, Dxe5+, y cosas por el estilo, acompañado de ilustraciones donde aparecen piezas situadas en un tablero.

¿Qué pienso? Inmediatamente pienso que puede tratarse de algún tipo de clave para la resistencia francesa u otros espías y las ilustraciones podrían ser situaciones de tropas alemanas. Quedas detenido y alguien con más conocimientos analiza tu «material».

Aunque he leído algo al respecto desconozco si algo similar fue lo que le ocurrió al conocido historiador francés Marc Bloch y el «documento de la partida de ajedrez«, por el que moriría fusilado en junio de 1944. En este caso él era colaborador de la resistencia en la Francia ocupada y alguna de sus ilustraciones parecía mostrar distribuciones de tropas alemanas, así que en verdad podría tratarse de un «código».

Un caso histórico práctico de contexto desconocido (relativamente) serían los quipus, nudos de uno o más colores hechos sobre lana o algodón que utilizaban los incas para realizar cuentas o incluso quizá como escritura. Hay que darles un contexto, una base, para poder descifrarlos, al igual que ocurre con la escritura rongo-rongo de la isla de Pascua, por citar otro ejemplo.

En estos casos, si no existe algo para comparar o sobre lo que podamos basar nuestra investigación el desciframiento puede ser muy difícil o quizá imposible.

La piedra Rosetta fue un hallazgo arqueológico de valor incalculable porque sentó las bases para la interpretación de los símbolos jeroglíficos del Egipto antiguo, cuyo significado había quedado relegado al olvido.

Esto fue posible porque el mismo texto se encontraba traducido a otros dos idiomas además del jeroglífico: el demótico y el griego. ¡Y aún así fue necesario el genio creativo de Jean François Champollion para el desciframiento completo de la escritura del antiguo Egipto!

Sin la piedra Rosetta quizá seguiríamos sin entender esos símbolos egipcios…

Créditos de la imagen: Estel-uk’s photostream Fuente

Así, pues, interpretamos lo que captan nuestros sentidos en un determinado contexto. Y eso es así por defecto, a nivel consciente. Qué pasa a nivel subconsciente ya no lo sabemos… Pero sí sabemos que las personas creativas son capaces de «ver» desde otras perspectivas y captar interesantes detalles, que cualquier persona pasaría por alto. Einstein es un ejemplo muy claro de esto, ¡y eso que a priori no parecía tener especiales aptitudes para ello, sino más bien al contrario!

Esto genera nuevos enfoques merecedores de atención e ideas a veces brillantes que resuelven problemas difíciles.

Sigue en la tercera parte



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