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Respuesta al ejercicio de ajedrez, imaginación y pensamiento crítico (1)

Bueno… si lo has acertado, ¡enhorabuena! Y si no lo has hecho, vamos a ver paso por paso:

1) Qué “sabemos” o creemos que sabemos.

2) Qué damos por supuesto y qué se nos escapa.

3) Una vez conocido el punto anterior, qué información real hemos conseguido.

4) Cómo se úne todo para poder resolver el enigma.

¡Empecemos!

1) Qué “sabemos” o creemos que sabemos.

Con un poco de observación, del diagrama de la posición inicial podemos extraer estos datos:

imagen-3D_texto(Pulsa para ampliar)

Escucha el texto hasta la siguiente imagen

Prácticamente todas las piezas se pueden identificar por el tamaño o la forma que tienen. Así,

a) las flechas verde y amarilla marcan dos conjuntos de peones,

b) la elipse azul marca un peón situado detrás de un alfil (ya que el alfil es “considerablemente más alto”, atención a esto),

c) casualmente, las piezas con forma de “torres” son torres xD (una blanca y una negra),

d) las piezas más altas son aquellas que, por fuerza, deben existir en una partida de ajedrez: los reyes.

e) la pieza que resulta un poquito más difícil de adivinar es la que se encuentra detrás de la torre blanca.

¿Cuál puede ser? En este caso no es demasiado complicado, pero no está de más recordar que en ocasiones la respuesta puede encontrarse no buscando lo que hay, sino eliminando LO QUE NO HAY.

Veamos:

– un peón no mediría más que una torre;

– el alfil blanco termina en una “cabeza picuda” y la pieza negra no la tiene;

– la torre tendría la misma forma que la que pieza que tiene enfrente y

– una dama (o reina, que debería ser la palabra más lógica para llamarla) sería casi tan alta como el rey negro. Así, pues, sólo puede ser un caballo negro.

Aunque el enunciado lo dice indirectamente, se ve también que el tablero está bien situado – según las reglas oficiales -, puesto que tiene la casilla blanca en la esquina inferior derecha.

2) Qué damos por supuesto y qué se nos escapa.

Como es habitual – también pasa a menudo en la vida real – todo lo que debemos saber no siempre “está sobre la mesa”. Quien sepa jugar a ajedrez se preguntará en este momento: bien, tengo cada pieza en su casilla… ¿cuál es la solución? Y así no la encontrará, claro…

Jugaban las blancas. Podría intentar 1.Txd5, comiendo el caballo negro, pero las negras lo tienen defendido con la torre de h5, así que a priori no interesa el cambio tras la jugada negra 1… Txd5.

Con un pequeño ejercicio de pensamiento crítico vamos a ver qué tenemos realmente en la primera imagen:

a) Las piezas señaladas antes y sus respectivas casillas. Bueno, ¿y cómo sabemos que los peones blancos van hacia el fondo y no vienen hacia aquí? Recordemos que hemos marcado las casillas (peones en f2 y f3, etc.) dando esto por supuesto.

Bueno, en este caso – y si alguien conoce algo de ajedrez – entran en juego factores que vienen incluidos en el enunciado, AUNQUE NO SE DIGAN expresamente.

Como la partida fue jugada entre dos grandes maestros de ajedrez (Anand y Carlsen) se da por supuesta la lógica de los movimientos de la partida, así como la existencia de una cantidad de material similar por cada bando (si no uno de los dos habría abandonado ya). Por tanto, de ir los peones “al revés”, cualquiera habría coronado uno de sus peones candidatos a dama antes.

b) Damos por supuesto que tenemos una imagen de una posición de una partida “real”. Es decir, directamente pensamos que se trata de una posición en 3 dimensiones (como si la viéramos en partida real), cuando en realidad estamos viendo una simulación de 3 dimensiones con una imagen de 2 dimensiones… (anchura y altura).

c) También damos por supuesto que estaríamos contemplando la partida real – de pie, por ejemplo -, y que lo vemos TODO, cuando esto no tiene por qué ser así. ¡Al igual que en muchas ocasiones, nos falta perspectiva! Es decir, no tenemos la posición ideal que debería tener el observador que viera todo y comprendiera qué ocurre y por qué.

Si fuésemos un peón de una partida de ajedrez, ¿entenderíamos por qué en un momento dado se nos sacrifica? Probablemente no, porque no veríamos el conjunto global y no sabríamos por qué ocurre ese sacrificio. Es el jugador quien ha entregado el peón para intentar hacer jaque mate al rey contrario… Este sabe – o eso cree :) – qué ocurre y por qué, pero no el peón.

Aquí tenemos un problema similar. Nuestra posición para observar el tablero no es la adecuada:

sombrarey(Pulsa para ampliar)

En esta imagen, ya sobre un tablero real, lo veremos mejor. En efecto, aunque nos pareciera – por la amplitud – estar viendo la “obra de teatro” desde la primera fila, lo cierto es que la diferencia de tamaño de las piezas (no hay más comparar ambos reyes) ya nos está indicando algo… Estamos mirando el tablero de frente, sí, pero casi desde abajo.

Segunda parte



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