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En busca de soluciones creativas (6)

Continuamos con la sexta parte de este artículo, donde se sigue mostrando que no todo es lo que parece y que siempre hay perspectivas diferentes para enfocar un mismo suceso.

Aquí repasaremos brevemente un suceso histórico no demasiado conocido, ¡que quizá podría haber causado “simplemente” que ninguno de nosotros estuviera hoy leyendo esto!

Sigamos, pues.

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3) Factores que pensamos que controlamos pero no es así o, al menos, no completamente.

Un ejemplo bastante claro (y tenebroso) es lo que estuvo a punto de ocurrir en la llamada “Crisis de los misiles“, en octubre de 1962. El primer ministro de la URSS, Nikita Kruschev, había enviado a Cuba misiles capaces de alcanzar los Estados Unidos desde la isla.

El radio estimado de acción de los misiles soviéticos desplegados en Cuba. Con semejante perspectiva es normal que la gente se ponga nerviosa y ocurran sucesos que difícilmente pueden ser controlados a tiempo…

Su propósito puede ser tanto defensivo (evitar una invasión; Estados Unidos lo había intentado el año anterior) como – obviamente – ofensivo. Submarinos soviéticos, escoltas de la flota de barcos, van acercándose a la isla mientras los estadounidenses imponen el bloqueo naval.

Después de este grave episodio todo termina con un acuerdo: Estados Unidos no invade Cuba y retira unos misiles de Turquía (esto no se hizo oficial) y la URSS retira sus barcos y submarinos.

En definitiva: fue un “pulso de fuerza” de Kruschev a Kennedy (entonces Presidente). Parece que no había intención de golpear, sólo de disuadir. Y hasta ahí lo conocido oficialmente.

Sin embargo, a raíz de la desclasificación de los documentos de la Guerra Fría por parte de los tres países, salió a la luz un hecho que habría podido cambiar radicalmente el panorama…

No estaban todas las cartas sobre la mesa, ¡y cuatro submarinos rusos llevaban, además de los torpedos convencionales, otros con ojivas nucleares!

Los barcos americanos tenían orden de hacer salir a la superficie a los submarinos mediante el lanzamiento de cargas de profundidad. El objetivo era identificarlos…

La situación en los submarinos soviéticos era insoportable, como comentaba el capitán de uno de ellos: la temperatura era muy alta, la concentración de dióxido de carbono también, los oficiales se desmayaban…

Ante la imposibilidad de comunicar con Moscú (había que emerger para hacerlo) y sin saber si la lucha había comenzado, uno de los capitanes – muy cansado y enfadado – ordenó cargar un torpedo con ojiva nuclear.

Si hacemos caso de la versión “tranquila” el capitán consiguió dominarse y no dio la orden de disparar, emergiendo a la superficie. Si uno escucha la otra versión el Capitán, el Segundo Capitán y un oficial votaron si debía dispararse el misil… ¡y sólo el segundo dijo que no, pero consiguió tranquilizar a los otros!

En efecto, quizá Kruschev creía tener todo bajo control, pero los hombres no son máquinas. La terrible presión psicológica y física de ese momento hace que se reaccione de forma diferente a la habitual y las consecuencias pueden ser indeseadas. ¡Este factor era incontrolable!

Continúa en la parte 7




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