logo

¿Ajedrez en la escuela? Poniendo el dedo en la llaga (5)

Noir reconoce:

“Para que el objetivo buscado – la mejora del rendimiento escolar y el de facultades como la estrategia, la memoria y la concentración – sea alcanzado, todavía es necesario que el método de aprendizaje del ajedrez sea concebido en función de este desarrollo y que éste no se limite únicamente a un aprendizaje de la materia ajedrecística.

[N.T.: en efecto, el objetivo principal – más importante que el propio aprendizaje del ajedrez – debiera ser el desarrollo de ciertas habilidades de pensamiento y la generación de transferencias hacia otras áreas. Que se busque la mejora del rendimiento escolar como objetivo directo también debería ser criticable, pues no puede cuantificarse de qué modo podrían influir dichos avances en los resultados obtenidos en las materias del currículum escolar.]

Desde este punto de vista, los métodos de aprendizaje del juego del ajedrez a disposición de los profesores de primaria han sido la mayoría de veces creados por jugadores de ajedrez y no responden más que imperfectamente a esta finalidad.

No cualquiera ha sido preparado tomando en cuenta las preguntas planteadas por el aprendizaje de saberes, su transferencia y los métodos didácticos, y con más razón teniendo como objetivo transferir las habilidades desarrolladas por la práctica a otras disciplinas.”

[N.T.: en efecto. Formar adecuadamente al profesorado de primaria o secundaria, o incluso a nuevo profesorado, es quizá la parte más crítica de la ecuación. Para conseguir este objetivo antes deberían formarse grupos interdisciplinares de pedagogos, profesores y monitores de ajedrez, tal y como tiene en su haber la Comisión Mundial de la FIDE de Ajedrez para las Escuelas.]

Citemos sus principales conclusiones:

“Podemos entonces deducir el interés de la práctica del juego del ajedrez como soporte privilegiado para una enseñanza centrada en el desarrollo de las habilidades cognitivas y competencias transversales.

La primera pregunta que uno puede plantearse es la del lugar para [realizar] un trabajo sobre las habilidades cognitivas, con vistas a desarrollar competencias transversales. Tres opciones son posibles, en las cuales las implicaciones son de diferente alcance para el sistema escolar. La elección entre éstas es, desde hace bastante tiempo, objeto de debates y preguntas.

1) Una primera hipótesis es la yuxtaposición de programas disciplinarios y de un tiempo dedicado a los aprendizajes metacognitivos.

Se trata de una solución ligera y flexible, que no obliga a reconsiderar una organización centrada en los contenidos disciplinarios, pero que provoca la pregunta del lugar dejado a este tiempo adicional y la de quién se encarga de éste

2) Una segunda aproximación puede concebirse alrededor de una concepción más dual.

El tiempo disciplinario coexiste con otro campo, éste de aprendizaje de competencias transversales.

En esta opción, este segundo campo es instituido como parte integrante y principal, al mismo nivel que los contenidos, disponiendo del mismo estatuto de valor [ostenta la misma ponderación en las calificaciones] en el seno del currículum…

3) Una tercera hipótesis vería cohabitar campos disciplinarios y competencias transversales, es decir, ser objeto de una intervención concomitante por parte de los miembros del equipo pedagógico. Este último método ha suscitado debates y enfrentamientos que debemos mencionar.”



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Si continúas utilizando este sitio, aceptas el uso de las cookies. Más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar