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Ponencia genial de ajedrez educativo para niños desde Uruguay (4)

Y llegamos a la cuarta y última parte de esta interesantísima ponencia de Esteban Jaureguizar, cuya labor educativa en torno al ajedrez escolarenseñando a jugar al ajedrez y a mejorar diferentes habilidades de pensamiento a niños de cortas edades – es llevada a cabo en el Centro Educativo Vaz Ferreira de Uruguay.

audio_150_150Puedes escuchar esta cuarta parte:

Ponencia genial de ajedrez educativo para niños desde Uruguay (4) (formato mp3)

UruguayPongamos por caso la siguiente situación:

diag_19Nuestro equipo, el blanco, parece encontrarse en la peor de las situaciones, con nuestro rey acorralado por los efectivos negros, con una desventaja material manifiesta y una descoordinación alarmante de las pocas piezas que nos quedan en el tablero.

Las negras pueden ganar de muchas maneras diferentes, si fuese su turno de mover. Pero es el nuestro…

Si en esta posición nuestro pensamiento es rutinario, convengamos que la primera jugada que se nos presentaría a considerar es la captura de la torre en h2, que posibilita emparejar algo el material en el tablero y elimina a la torre que amenazaba con dar mate en h1…

Pero esta posibilidad pierde de inmediato por la continuación 1… Cf2 jaque, 2 Rc1, Te1 ¡el mate del pasillo!

diag_20Entonces valoramos otra alternativa, 1. Ce1 ¡jaque!, que parece más interesante aún, ya que empezamos a apreciar que el rey negro tampoco tiene retiradas. Pero… ¡ay!, resulta que la obligada 1…Txe1 jaque, 2. Rxe1… ¡permite al negro continuar con 2… Th1 mate!

Así, vemos que las jugadas que “pasan el filtro”, las propuestas por un modelo de análisis convergente, resultan insuficientes para encontrar una alternativa válida. ¿Será que en realidad no la hay?

La forma de pensamiento alternativa a este método, digamos “normal” de pensamiento, es la que llamamos “divergente”. El pensamiento divergente se caracteriza por flexibilizar enormemente ese “filtro” que la mayor parte de las veces nos resulta tan útil y necesario, pero que en ciertos casos entorpece nuestro camino a la solución.

Nosotros llamamos a este sistema con el nombre de “aplazamiento de juicios”, que promueve la actitud de proponer una multiplicidad de alternativas sin ponderarlas hasta no haber considerado todas las posibles, o bien a un número importante, para recién después someterlas a un análisis más riguroso.

diag_19Desde esta perspectiva, es mucho más probable que aparezca entre el “menú” de posibilidades la aparentemente errónea 1.Td4 jaque, que obliga a las negras a capturar con su caballo de c6 (1… Cxd4), pero que logra a cambio que ese corcel deje de supervisar el cuadro e5, desde donde nuestro último sobreviviente dará la última estocada: ¡2. Ce5 mate!

diag_21diag_22Esta forma de análisis es muy útil para el desarrollo de muchos tipos de ejercicios, que deberían realizarse de manera alternada con aquellos otros que promueven la construcción de esquemas perceptuales, los que habilitan mayores habilidades de visión inmediata, los que exigen diferentes niveles de atención a detalles, etcétera.

En el taller del sábado pasado me preguntaban también si durante el proceso de enseñanzaaprendizaje del juego, era preferible estimular las respuestas veloces de los niños, proponiendo situaciones en las que la rapidez de la respuesta sea valorada o si, en su defecto, siendo el ajedrez un juego que destaca por su complejidad y que amerita escrupulosos y concienzudos análisis, debíamos promover estas situaciones de aplazamiento de juicios y estimular el pensamiento sereno y profundo.

Yo creo que la respuesta es que ambas cosas deben ser altamente valoradas. Como pudimos ver, en cada caso estamos activando diferentes mecanismos de pensamiento, todos muy valiosos y necesarios. Del mismo modo, es interesante observar que a determinados niños, por sus características psicológicas específicas, pueden resultarles de mayor utilidad el trabajar un tipo de problemática que la otra.

Por ejemplo, si tratamos con niños demasiado ansiosos, con dificultades para contener la respuesta, para procesarla debidamente, el tipo de problemas en el que se propone el aplazamiento de juicios como metodología de resolución parece bastante adecuado. Y, por el contrario, la situación inversa se presenta con aquellos otros niños en los que predomina su aspecto más introvertido, o incluso demasiado especulativo, a quienes puede favorecer el estímulo de respuestas veloces.

Sin lugar a dudas, estas consideraciones están muy lejos de operar a manera de conclusiones (que, afortunadamente, en el infinito espectro del pensamiento humano jamás resultan definitivas), sino más bien de ideas en estado fermental de un determinado enfoque de las cuestiones más elementales que necesitamos plantearnos:

¿Para qué enseñar ajedrez en la Escuela?

¿Cómo favorecer el desarrollo de habilidades intelectuales por encima de la incorporación de meros conocimientos?

¿De qué manera estaremos realmente contribuyendo a un proceso de formación del pensamiento del niño, que lo ayude al desarrollo de una personalidad autónoma?

Estas y muchas otras preguntas nos venimos haciendo desde hace muchísimos años quienes compartimos este espacio creador y – por qué no – transformador, que promueve el ajedrez escolar. Y todos los días avanzamos en busca de nuevas respuestas.

 



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