La simple historia de una casualidad en un entrenamiento de ajedrez
La siguiente historia es meramente una curiosidad, ¡aunque siempre las llamadas casualidades, coincidencias o incluso serendipias dan qué pensar cuando le suceden a uno! Parecen poseer también un matiz que les podría conectar con la llamada “intuición“, un tema del que ya hemos hablado aquí. ¿Simple casualidad, manipulación interna de cierta información no captada conscientemente por nuestros sentidos o intercambio de información por otros medios? ¿Tomadura de pelo o fraude? Veamos…
Bueno, después de haber estado cierto tiempo investigando sobre las excelencias de algunos de los sentidos menos reconocidos de los animales – captación de sonidos por debajo del umbral perceptible por el oído humano, sensibilidad a determinados cambios de presión, detección de la variación o alteración de campos eléctricos o magnéticos (el terrestre, por ejemplo) -, por lo cuales quizá sean capaces de “presentir” catástrofes o también guiarse durante las migraciones , reconozco que el tema de “recopilar” factores del entorno de forma subconsciente “me llama”, ¡y mucho!
La anécdota es la siguiente: después del entrenamiento del viernes, el único chico del grupo de perfeccionamiento (David; los demás son adultos) me hizo una pregunta muy natural, que habría pasado relativamente desapercibida de no ser porque antes de comenzar el entrenamiento (y antes de que padre e hijo llegaran) había reencontrado – de rebote y después de algo más de un año – cierto archivo… por el que justamente David me estaba preguntando.
La pregunta de David – si me equivoco me lo dices, eh, David :) – fue algo similar a: “Una cosa, ¿tú qué crees que es lo más importante en el ajedrez?”
Como se aprecia, una pregunta muy buena, ¡sin duda! Bien, el archivo del que os hablaba lleva por título precisamente “Lo_mas_importante_en_una_partida_de_ajedrez_-_Jorge.pdf “. Lo subo a la sección de material, ya que lo considero interesante.
Al día siguiente le pregunté a David si había visto el archivo durante la clase (ahora veremos que había pocas posibilidades, pero era posible) y me contestó que no, y algo similar a que ya pensaba hacerme esa pregunta antes. Por supuesto, me fío de su palabra :D , pero este tipo de “casualidades” me ha sucedido tantas veces y en contextos tan variados que ahora ya trato de analizar la situación con calma… :)
Así que me propuse hacer una reconstrucción de la situación ocurrida durante aquel entrenamiento, abriendo los mismos archivos que había abierto, incluso los programas menos visibles – la música de fondo, apenas perceptible -, y realizar capturas de pantalla. Como el archivo estuvo abierto todo el tiempo – realmente sólo se vería el icono o la pestaña -, pero era casi “invisible”, lo muestro como aparecía, tratando de recordar los momentos de esa hora y media en que pudo quedar a la vista de forma parcial.
Recreemos el escenario (situación) y los factores existentes:
1) Este sería el escritorio, que queda a la vista en los momentos en que cambio de aplicaciones. Ya lo sé, parece algo caótico, ¡pero en él figura lo que empleo casi a diario! Las pestañas inferiores no están fijas (se vuelven a bajar) cuando se sube el ratón.
El icono del archivo es el .pdf de la etiqueta roja situado arriba y a la derecha del todo (el segundo de la columna). Salvo porque es el último de su especie (más reciente) no me parece que destaque especialmente entre tanto “caos” :)
La pestaña del archivo está en la fila inferior (abajo del todo), a la izquierda. Se aprecia (hay que tener en cuenta la calidad de imagen) el principio del título: “Lo_mas_imp…”
2) El entrenamiento se realiza con un proyector conectado a mi portátil y enfocado sobre una pantalla más grande, pero el contraste permite tener también las luces encendidas. Aún con todo, las partes derecha e inferior apenas son perceptibles en la pantalla enfocada.
3) Las personas se sientan en dos filas paralelas de mesas detrás mío. La distancia desde mis ojos a la pantalla grande calculo que será de entre 1,5 metros y 2 metros. El último día David se sentó justo detrás mío, con mayores posibilidades, por tanto, de:
a) ver la pantalla del ordenador (frontal). Aunque yo le taparía con el cuerpo los iconos de abajo sería posible ver el icono superior, ¡máxime teniendo en cuenta la gran “movilidad” de un chico joven! :D
Hay que añadir que en los momentos en que voy a abrir a gente que llama al timbre también queda visible (completamente) la pantalla del ordenador.
b) con visibilidad lateral – izquierda – ver la pantalla grande (no es la mejor posición para ver el margen derecho, que queda fuera de ella). Se podría añadir medio metro a mi distancia para calcular la suya hasta la pantalla grande.
4) Durante el entrenamiento se van abriendo los archivos y programas de las pestañas de abajo que entran en el “menú del día” (la pestaña verde, el archivo de seguimiento y estructura de la clase), manteniendo alguno extra en reserva. En casos de analogías, temas relacionados, dudas, etc.. (relativamente habitual) se navega por el ordenador en busca de la situación análoga.
En un momento, por ejemplo, estuvo abierto esto:
Quienes estuvieron recordarán la posición, por las casillas débiles, los colores y, quizá porque la solución ofrecida en el libro contiene un grave error, remarcado por Alex – ¡bien hecho! ;) -. Aclaro que las pestañas inferiores deberían estar ocultas pero… también recuerdo que en un momento el programa de ajedrez (Chessbase) se cerró solo, probablemente por la cantidad de pestañas que esperaban hacer acto de presencia (10 aquí).
En ese momento quedaría a la vista el escritorio y probablemente las pestañas de abajo pero sin esas 10 rojas de la derecha. En fin:
- ¿Simple casualidad? Podría ser; el contexto (preguntas a formular) es concreto y entra dentro de lo razonable – aún cuando nadie de ese grupo haya realizado esa pregunta antes -.
- ¿Captó el ojo de David inconscientemente ese icono o la pestaña, adquiriendo así la información “extra” para realizar esa curiosa pregunta? Podría ser…
- ¿Pudo haber algún tipo de intercambio de información de “otro tipo”? Entraríamos en un territorio interesante y especulativo… pero no se puede afirmar aún ni que es cierto ni que no lo es.
* Rechazo el fraude por la inexistencia de beneficios que David podría conseguir… ¡y porque me quedaría sin una gran persona a quien entrenar! :D
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