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En busca de soluciones creativas (7)

Seguimos mostrando ejemplos de ideas y soluciones creativas a lo largo de la Historia. En esta entrega mostraremos el premio que a veces se consigue por seguir “ideas locas” basadas en hechos que, supuestamente, forman parte de la leyenda. Recordaremos también lo que ello puede implicar, al opinar de forma contraria a la de la mayoría

Por otro lado, también veremos cómo parte de lo que enseñan en la escuela – sobre lo cual solemos pensar algo como “¿y esto de qué me puede servir?” – puede lograr que una niñita de 10 años salve la vida de numerosas personas…

La búsqueda de soluciones creativas suele intentar encontrar “factores escondidos” o diferentes explicaciones para un mismo fenómeno. ¡Hay casos verdaderamente espectaculares de gente que se ha hecho preguntas simples y ha encontrado respuestas casi increíbles! Einstein se preguntó qué vería si se subía a un rayo de luz… Nosotros también nos haremos algunas preguntas a partir de aquí.

“Es tan difícil como encontrar una aguja en un pajar” era un dicho popular que venía a decir que algo era muy difícil de encontrar. ¿Cómo podemos intentar apreciar factores novedosos? ¿Puede ser esto útil?

Bueno… Las firmas publicitarias tienen contratadas a personas que se encargan de “generar” nuevas ideas, que luego sirven como base para crear nueva publicidad. La importancia de una buena idea puede significar una buena escalada en las ventas de una empresa o que los competidores le ganen terreno.

Hasta aquí está muy bien y hay ideas muy creativas, pero también es sabido que un hecho nuevo que queda almacenado en la memoria junto a una determinada emoción tiene un “refuerzo especial“. Y tenemos que tener presente que cuando vemos publicidad muchos anuncios están intentando que mostremos una determinada emoción para, en cierto modo, jugar con ella y “reforzar el recuerdo” vinculándolo a la marca en cuestión.

Por otro lado, es evidente que cuantos más conocimientos tengamos de diversas áreas, mayores posibilidades tendremos de “crear” una nueva idea (correcta o no). En otras palabras, de apreciar nuevos factores.

En mayo del año 585 a.C. los medos y los lidios estaban luchando en Asia Menor. En plena batalla hubo un eclipse de Sol, y ambos bandos tuvieron tanto miedo que dejaron de luchar y firmaron la paz poco después. Si hubieran hablado con Tales de Mileto, éste les habría podido decir con anterioridad lo que iba a ocurrir…

He oído también la historia – que no he podido verificar – de unos prisioneros (creo que eran ingleses) que se salvaron de ser ejecutados por los zulúes. O algo así… Uno de los capturados conocía que iba a ocurrir un eclipse y avisó al jefe enemigo que si no procedía a liberarlos haría que el Sol se oscureciera, haciéndose así pasar por un “gran mago”. Finalmente este hecho habría tenido lugar y los cautivos pudieron salir vivitos y coleando de semejante episodio increíble.

Una muestra más de conocimiento salvador – esta vez literal – permitió a una niña de 10 años – Tilly Smith, el “ángel de la playa” – advertir de la catástrofe que estaba a punto de ocurrir momentos antes de que el devastador tsunami que azotó el océano Índico en diciembre de 2004 llegara a la playa donde se encontraba, en Pukhet (Tailandia).

Ella se encontraba en la playa y vio como el mar se encogía – se retiraba de la playa – un fenómeno que a más de una persona le resultaba entretenido…

Por suerte, en la escuela le habían enseñado hace poco que esa señal fue precisamente la que se vio antes del tsunami que azotó Lisboa en 1755: ¡era una de las señales que provocaría un tsunami en formación!

Ella tuvo éxito (aunque no fue tan fácil) en conseguir que la gente que se encontraba allí la escuchara y se pusiera a salvo… Se calcula que unas 100 personas escaparon de una muerte segura gracias al aviso.

El tsunami de diciembre de 2004 fue devastador.

Créditos de imagen: DigitalGlobe Fuente

La leyenda que más se cuenta hoy día sobre el descubrimiento del ajedrez muestra otro ejemplo. Un súbdito de un rey indio – Sissa – inventa para el rey un juego nuevo, con el objetivo de combatir su aburrimiento. Este juego es el ajedrez, jugado en un tablero de 64 casillas (un cuadrado de 8×8). Al rey le gustó tanto que, para recompensarle, le dijo que podía pedirle lo que quisiera. Sissa – muy astuto – le pidió algo aparentemente muy simple: 2 granos de arroz por la primera casilla, 4 por la segunda, 8 por la tercera, 16 por la cuarta… y así, duplicando la cantidad anterior en cada casilla.

El rey, asombrado por lo poco que pedía, ordenó que se le concediera la petición. Cuando los encargados de los graneros volvieron y le dijeron que tal cosa era imposible, ya que no había suficiente trigo en todo su reino, el rey se quedó pensando qué había ocurrido…

En efecto, las cuatro primeras casillas ( 2+ 4 + 8 + 16 ) representan pocos granos de arroz ( 30 ), pero la progresión geométrica aumenta rápidamente… hasta llegar a la última casilla – ( 2 elevado a 64) granos -. ¡Ni todos los campos de arroz del mundo habrían alcanzado para semejante cantidad!

El súbdito no se conformaba con una cucharadita de arroz, ¡según parece!

Créditos de imagen: kamath_ln’s photostream Fuente

Descubrir nuevos territorios también constituía en el pasado una forma de descubrir algo nuevo. Un ejemplo claro es el del enigmático Cristóbal Colón y su descubrimiento de América.

Las historias contaban que más allá de las islas Canarias, hacia el fin del mundo de aquel entonces, había enormes criaturas marinas que se encargaban de hundir los barcos que transitaban aquellas aguas. Tales leyendas podrían haber sido una forma de disuadir a posibles aventureros, aunque hoy sabemos que tales criaturas existen, como mínimo en la forma de calamares gigantes.

Además, aunque en la antigüedad ya se sabía que no era así, aún se pensaba que la Tierra era plana. Colón quería llegar a Las Indias por la otra parte de la superficie de la esfera (la Tierra sería redonda entonces) lo que resultaba inconcebible y temerario.

Como detalle interesante, además de que los europeos tenían barba y los indios no y de que llevaban bestias llamadas caballos y multitud de enfermedades consigo, hay que comentar que los primeros europeos que virtualmente llegaron a América contaban a su favor con un factor que ellos desconocían. El “factor desconocido“, que Cortés utilizaría a su favor…

Cuando llegaron en sus barcos fueron tomados por dioses, puesto que el dios civilizador Quetzalcóatl (o Serpiente Emplumada), quien había sentado en tiempos legendarios las bases de la civilización, había prometido volver algún día por el este. De este modo la “profecía” se habría cumplido… para posterior fatalidad de los nativos.

Continúa en la parte 8

 



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