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En busca de soluciones creativas (10)

¿Se puede ganar cuando todo hace que “no se pueda ganar”? En esta entrada analizaremos algunos originales (e históricos) cambios de contexto que permiten – como en cierto modo realizan los magos actuales – reducir expectativas altamente negativas e, incluso, convertirlas en expectativas positivas. ¿Cómo es posible? ¡Todo radica en averiguar con cuidado qué es cada cosa y qué entendemos por” ganar”!

Escucha esta entrada (mp3) (Recomendable descargarla y luego escucharla, para evitar ligeros cortes en el primer minuto si se escucha online)

 

COMO GANAR CUANDO NO SE PUEDE GANAR

Si no puedes cambiar la respuesta, cambia la pregunta

Primero quisiera hacer una aclaración. Aquí supondremos que ganar es el mejor resultado, cuando en realidad no siempre es así. Se puede perder algo más importante, por factores que no hemos apreciado correctamente o por los valores morales de cada persona.

El caso habitual y más claro hoy en día es que alguien gana la fama, pero a cambio pierde su intimidad.

Pero hay otras posibilidades. Para un samurai perder el honor (ser capturado vivo en una batalla podía ser sinónimo de esto) podía conducir directamente a perder la vida, mediante el sacrificio ritual o harakiri. Más tarde, algunos japoneses también aplicaron este método para “limpiar su honor”. Así, pues, alguien podía haber ganado mucho dinero a costa de otros y su honor haber quedado manchado, con lo que en realidad perdía mucho más de lo que ganaba.

De ahí que no importe sólo si se gana sino cómo se gana.

En primer lugar, algo puede ser muy difícil, pero no por ello irrealizable. En la final de la Liga de Campeones 2004-2005 de fútbol se enfrentaban el Milán y el Liverpool en Estambul.

El Milán empezó marcando en el minuto 1 de juego y en el descanso ya ganaba por 3 goles a 0. En resumen: la final “estaba sentenciada”. Pero los jugadores del Liverpool, sabedores de que no tenían ya nada que perder y sí mucho que ganar, salieron en la segunda parte a por todas y en diez minutos épicos (goles en los minutos 54, 56 y 59) devolvieron la igualdad al marcador con una supuesta tremenda ventaja psicológica a su favor.

Esto en teoría, claro… En el tenis tal ventaja psicológica habría servido probablemente para ganar un set y quizá el partido, porque toda la presión recae sobre uno. Pero aquí son muchos los jugadores y en ese momento ocurrió algo habitual: el Liverpool se relajó, llegando de milagro a la prórroga y luego a los penaltis, manteniendo el empate (el Milán pudo marcar muchos goles mientras tanto).

Aquí la presión psicológica sí recae sobre cada uno de los tiradores del penalti y los jugadores del Milán fallaron los dos primeros (de los 5 iniciales) mientras que los jugadores del Liverpool los transformaron. Finalmente, tras el cuarto penalti el Liverpool ganaba por 3-2 y tiraba el Milán. Su estrella Shevchenko era el elegido para tirarlo, pero falló y así el Liverpool consiguió ganar una final increíble, haciendo de paso ganar a alguno mucho dinero en las apuestas.

En este ejemplo, tal hazaña era muy poco probable, pero no imposible.

Un ejemplo clásico es el de la batalla del paso de las Termópilas (480 a.C.), hoy en el centro de Grecia, donde un contingente de unos pocos miles de soldados griegos resistió durante varios días a una fuerza inmensamente superior de persas (unos pocos cientos de miles, cuanto menos).

Tal número sería devastador en terreno abierto (es una proporción de 100 a 1, tirando por lo bajo…), pero no en un desfiladero de poco más de una decena de metros de ancho y luchando contra una formación en falange con lanzas largas, contando entre ellos con unos cientos de los guerreros mercenarios más famosos de la época (los guerreros espartanos, o más precisamente espartíatas). En este caso la ventaja numérica inicial se elimina, o al menos se reduce (el cansancio también cuenta).

A veces nos sentimos así en una partida de ajedrez… ¡la diferencia es que aquí sí suele pasar lo habitual!

Fuente de la imagen

Esto da una pista de lo que se menciona en el título de esta sección. Cuando no se puede ganar en el contexto natural previamente establecido hay que limitar o cambiar este contexto

Después de cumplir la sanción de dos años (al final fueron 15 meses) impuesta en 2005 por presunto doping a sabiendas, el tenista argentino Guillermo Cañas fue capaz de batir en dos semanas (marzo de 2007) al número uno del mundo, el casi imbatible suizo Roger Federer, en dos ocasiones. ¡Algo impensable!

En el primer partido las apuestas ya se pueden imaginar cómo estaban, pero para el segundo la gente ya podía estar preparada…

Actualmente, diferentes casas de apuestas on line permiten seguir los eventos en directo y lo que rige la cotización en cada momento es simplemente la ley de oferta y demanda de los apostantes. Como en los mercados de valores. O sea, si por la victoria del argentino te ofrecen al principio 5 euros por cada uno que pones, esta proporción no se mantiene durante el partido, sino que varía en función – obviamente – del marcador, de las roturas de saque o de “fuerzas de mercado” que no tienen que ver con el propio partido en sí, sino con ganar dinero, pura y simplemente.

Así, el segundo partido comenzó con las apuestas obviamente en contra de Cañas. Pongamos que si apostaras por su victoria en ese momento ganarías 5 euros por cada 1 apostado (es un ejemplo).

Conforme avanzaba el partido estas proporciones iban oscilando, hasta que alcanzaron su culminación en el tercer y último set: el partido estaba empatado a sets (1-1) y en juegos Federer acababa de ponerse con ventaja 3 juegos a 0 (hay que llegar a 6 con diferencia de dos juegos, o jugar un juego de desempate en caso de 6-6).

En este momento las apuestas en contra de Cañas llegaron a estar entre 80 a 1 y 100 a 1 en alguna casa de apuestas durante unos minutos. Esto es lo que se llama volatilidad en el mercado (las cotizaciones pueden oscilar mucho en poco tiempo), y estas situaciones son muy arriesgadas, pero también pueden ser muy beneficiosas para quien lo haya hecho bien.

El contexto, por tanto, ha variado (no es la apuesta fija inicial de 5 a 1, sino que el mercado ofrece una probabilidad baja, pero bastante compensada con la ganancia) y por lo tanto alguien podría haber apostado primero por Federer y luego por Cañas (en un momento álgido del partido) ganando mucho dinero con esta operación (llamada arbitraje), sin haber arriesgado nada en realidad.

** Hay que decir que si Federer hubiera ido ganando todo el partido nada de esto hubiera ocurrido, ya que no habría habido apenas volatilidad.

Al final Cañas remontó espectacularmente y el marcador final fue de 7-6, 2-6 y 7-6. Aún así, en el último juego de desempate el argentino ganó justito por 7-5…

En tan sólo dos semanas, el número 1 del mundo del tenis mundial, Roger Federer, cayó eliminado dos veces por el mismo jugador.

Créditos de imagen:  Michel En La Red Fuente

Volviendo al paso de las Termópilas, un griego llamado Efialtes traicionó a sus compañeros y proporcionó a los persas una vía alternativa. Los griegos cayeron… pero el tiempo no había pasado en balde. Atenas y las demás ciudades habían sido evacuadas, se pudo formar un gran ejército y los griegos repelieron a los persas en las batallas de Platea y Salamina (por tierra y mar, respectivamente).

Continúa en la parte 11

 



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