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En busca de soluciones creativas (11)

¿Se puede ganar cuando todo hace que “no se pueda ganar”? En esta parte continuaremos viendo ejemplos de cambio o modificación del contexto, aprovechados por la ignorancia de algunos factores – ¡que existen! -, que pueden conducir a resultados tan sorprendentes como inesperados…

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Factores y cambios de situación

Un cambio de contexto ganador ocurre en la siguiente historia. Creo que la leí en un fantástico libro titulado Déjame que te cuente de Jorge Bucay, pero no he logrado encontrarla ahí, así que es posible que la encontrara en Internet mediante alguna búsqueda relacionada con ese libro.

Lo que recuerdo, básicamente, es lo siguiente – disculpas si no soy fiel a la historia en sí -.

Un usurero le concede un préstamo a un hombre viejo con la condición de que si no se lo devuelve en cierto tiempo junto con los intereses tomará a su hija como esposa. Cuando el tiempo ha pasado el hombre ha devuelto la suma de dinero junto con los intereses, pero el usurero lo niega.

En la discusión que sigue el usurero no cede, así que al final dice: “bien, echémoslo a suertes. Cogeré una piedra blanca y una negra y las meteré en dos saquitos. Si extraes la piedra blanca me iré y no pediré nada; si coges la piedra negra vendrás conmigo en compensación de que aún no me habéis pagado.” Sabiendo que no era de fiar, el padre le dice a la hija que no lo haga, pero ella, sin dudarlo, acepta.

El usurero les dice a ambos que se den la vuelta – para no ver qué piedra ponía en cada saquito – y, como era de esperar, coge del suelo dos piedrecitas negras (en el suelo había piedrecillas blancas y negras) e introduce una en cada saco. Seguidamente les dice que se vuelvan y a la chica que escoja. La chica, visiblemente nerviosa, escoge el saco de la derecha, introduce la mano y coge la piedra que hay dentro. El usurero, entre tanto, parece estar muy alegre…

La chica se da la vuelta (poniéndose de espaldas al usurero) para mirar qué piedra ha sacado… con tan mala suerte de que se le cae y se confunde con las demás piedrecillas blancas y negras del suelo. Seguidamente se vuelve y dice:

– Uy, qué torpe soy, ¡se me ha caído y no la puedo encontrar!

Pero, tras un instante de aparente claridad dice:

– Bueno, de todas formas, no hay ningún problema. Abriremos el otro saco y así veremos de qué color era la piedra que he escogido…

El semblante del usurero cambio de color… y, puesto que ya sabía de qué color iba a ser la piedrecilla restante y no podía admitir que había hecho trampa, dejó la casa enfadado y no volvió nunca más.

La chica cambió la pregunta “¿de qué color es la piedra que he escogido?” por la favorable “¿de qué color es la piedra que queda en la bolsa?”, ganando así su libertad.

Un cambio sobre el contexto supuesto ocurre también en un conocido problema del genial compositor de problemas matemáticos, ajedrecísticos y recreativos en general, “Sam” Loyd.

Es el siguiente:

Hay que unir todos los puntos con cuatro líneas rectas. Hay gente que cree que la pregunta incluye el enunciado sin salirse de los límites (cambio de contexto), pero esto no es así. Saliéndose de ellos se puede conseguir.

Ya hemos visto (en el partido de tenis de la entrada anterior) posibles “ganancias” basadas en cambios bruscos de contexto. En ese caso, ya sabíamos que aquello podría ocurrir, pero en otros casos no debería saberse que tal cambio de contexto podría suceder.

También hay casos donde dos o más hechos negativos (o aparentemente negativos) pueden dar lugar a uno positivo. Sin ir más lejos, en matemáticas multiplicar dos números negativos da lugar a un positivo… (-1) x (-2) = 2.

Samuel Loyd fue un genial compositor de problemas matemáticos y ajedrecísticos. En el ámbito ajedrecístico, y entre otros muchos ejemplos, la “Historia de Carlos XII” es absolutamente maravillosa (¡y difícil de resolver!)

En una bonita historia extraída del libro mencionado anteriormente Déjame que te cuente… aparece el siguiente relato (está resumido):

En el bosque los animales deciden organizar un concurso de canto, al que se apuntan ejemplares de todas las especies que viven allí, e invitan también a un hombre. Deciden que el jurado serán ellos mismos (algo así como “democracia”), y que cada uno escribirá su voto donde expondrá quién cree que lo ha hecho mejor y lo meterá en una urna. Después ésta se abrirá, se contarán los votos y se verá quien queda campeón.

Todos cantan: unos lo hacen mejor y otros peor pero cantan, que a fin de cuentas es de lo que se trata. Bueno, ha llegado la hora de votar…

Pero ocurre en este momento que los animales que creen tener posibilidades de ganar se dan cuenta de que si votan por quien ellos creen que lo ha hecho mejor sus competidores tendrán un voto más. Por tanto eligen votar a quien no tiene ninguna posibilidad de ganar… ¡proclamando así como vencedor al burro!

¿Qué había ocurrido? Que todos menos el burro pensaron que podían ganar y para no dar un voto a sus rivales votaron al único que – pensaban – nunca podría ganar. Los únicos que no hicieron esto fueron el hombre – que fiel a su estilo se voto a sí mismo – y el ganador, que fue sincero (porque vio que no tenía ninguna posibilidad) y votó a la calandria.

A veces un hecho aparentemente negativo (o un cúmulo de ellos) puede conducir a un hecho positivo. Algo curioso ocurrió poco antes del desembarco de Normandía – finalmente el 6 de junio de 1944 -, hecho clave de la Segunda Guerra Mundial.

Para empezar, aparecieron en las soluciones de los pasatiempos de mayo del periódico Daily Telegraph unos cuantos nombres en clave asignados a la importantísima operación (playas de desembarco en clave, por ejemplo) e incluso los propios nombres de ella, Neptuno y Overlord. En diferentes días, eso sí… Está comprobado que quien realizaba los pasatiempos no conocía los datos, por lo que entra dentro de las posibilidades de la llamada “casualidad”.

Por otro lado, en la noche anterior al día del desembarco los servicios de espionaje alemanes escucharon en la BBC Radio de Londres (emitiendo para la Francia ocupada) el mensaje en clave camuflado en uno de los versos de la llamada Canción de otoño cuyo significado ya conocían: “inminente invasión aliada”…

* Al parecer el verso fue – con o sin intención – mal emitido. Hay versiones que hablan de muchos otros “mensajes” interceptados por la inteligencia alemana aquel día.

El otro verso había sido emitido el día 1 de junio. Su supuesto significado: recrudecimiento de los actos de sabotaje por parte de la resistencia francesa que precederían la invasión.

Esto es lo que se ha llamado “el mensaje Verlaine”, debido a que los versos del poema radiado eran del poeta francés Paul Verlaine.

* En una pequeña casualidad, VERLAINE y el nombre de la operación (OVERLORD) coinciden en cuatro letras consecutivas: VERL.

Los jefes del ejército alemán en Francia fueron informados, pero parece que sencillamente no se lo tomaron en serio. Las condiciones meteorológicas eran muy adversas para un desembarco, hasta tal punto que se comenta la anécdota de que uno de ellos llegó a decir: “¡El general Eisenhower no va a encargar a la BBC el anuncio del desembarco!”. Ya sabemos lo que ocurrió después: la pasividad alemana permitió el desembarco y Hitler fue finalmente derrotado.

Aquí se pueden añadir más factores: la brillante desinformación de los espías aliados que hicieron creer que la invasión comenzaría en el paso de Calais y con mejor tiempo, las falsas alarmas anteriores que le daban poca fiabilidad a las nuevas… Conocido es que el malogrado Erwin Rommel había vuelto a Alemania en aquellas fechas para celebrar el cumpleaños de su mujer…

La desinformación proporcionada por los espías tuvo un efecto decisivo para el decisivo desembarco de Normandía. Esta imagen fue tomada en el fatídico “día-D”.

Créditos de imagen:  The U.S. Army Fuente

Por supuesto, también hay factores aparentemente positivos o neutros que pueden acabar siendo de doble filo, como se dice en ajedrez. Otro ejemplo de casualidad en la Segunda Guerra Mundial lo encontré leyendo el interesantísimo libro Agujeros negros y tiempo curvo, de Kip Thorne, en una reseña al fondo de una página.

Es el siguiente: para construir una bomba mucho más destructiva que las habituales los científicos estadounidenses tenían que entender primero los detalles de un principio físico que tenía lugar en los núcleos de los átomos, denominado fisión nuclear.

Pues bien, dos preeminentes científicos de aquella época, el danés Niels Böhr y el estadounidense John Archibald Wheeler, tras una serie de fructíferas investigaciones, publicaron un artículo conjunto donde explicaban cómo se producía la fisión. Dicho artículo fue publicado – según la reseña de Kip Thorne – en la prestigiosa revista Physical Review … el 1 de septiembre de 1939, el día en que comenzó la II Guerra Mundial.

Y ya sabemos que precisamente el empleo de las bombas atómicas marcaría el comienzo del terrible fin de la Guerra 6 años después…

Continúa en la parte 12




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