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En busca de soluciones creativas (12)

En esta entrada hablaremos de desvíos de atención dentro y fuera del cine, de maniobras inesperadas y de cómo pueden engañarnos nuestros sentidos.

Añadiremos una pizca de lo más pequeño – nanotecnología, viendo que a esa escala los materiales tienen propiedades muy “extrañas” – y de la posibilidad de hacerse invisible. Y, mientras buscamos el Anillo de Frodo, nos preguntaremos por qué la mayoría de las plantas tienen hojas verdes y no de cualquier otro color…

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Otros cambios de contexto pueden ser útiles en determinadas situaciones. En la antigüedad numerosas tribus podían luchar entre sí, pero cuando un conquistador extranjero intentaba sojuzgarlos entonces se unían para hacerle frente. Una ampliación del contexto ha hecho que el anterior pase a un segundo plano.

Un ejemplo negativo de esto sucedió el 11-S, cuando determinados actos importantes que habrían aparecido en las noticias pasaron totalmente desapercibidos por un evento catastrófico mayor.

Estos cambios de contexto también han sido y son utilizados por personas individuales, agencias, gobiernos, etc., para crear cortinas de humo: desviar la atención de determinados hechos o lugares para centrarla en otros. Viene a ser como un eclipse lunar: el Sol (enorme en proporción) sigue estando ahí, pero debido a unas condiciones astronómicas bastante curiosas, queda tapado por la Luna. Sigue estando ahí y es muy grande, pero sólo llama la atención nuestro satélite natural.

Hablando de desvíos de atención: la magia de los magos es, en realidad, un engaño de los sentidos, una ilusión. Parece que sabemos en todo momento qué ocurre, pero las distracciones de nuestra atención, la habilidad del mago y demás recursos técnicos del espectáculo hacen que esto no sea así.

Uno de los dibujos de Escher, en el que podrías iniciar un eterno sube-y-baja.

Créditos de imagen: Sotti , Fuente

En la actualidad numerosas películas emplean esta argucia para llevar al espectador por una trama que cree conocer y dominar en todo momento, para descubrirle la sorprendente realidad sólo al final. Esto, para qué engañarnos, deja buen sabor de boca. Ejemplos son Basic o El ilusionista, película que me gustó mucho y recomiendo ver.

Por supuesto, los cinco sentidos que admitimos tener son limitados y pueden ser engañados con relativa facilidad.

Si uno se queda en plena oscuridad no podrá ver los objetos porque su sentido de la vista necesita captar la luz reflejada en ellos para que su cerebro pueda finalmente “ver” e “interpretar” la imagen por medio de impulsos eléctricos. Si tuviera unas gafas de visión nocturna podría identificar personas y objetos gracias al calor emitido por estos en longitud de onda infrarroja.

Los aviones que intentan evitar ser detectados por los radares utilizan sofisticadas tecnologías que posibiliten la absorción de las ondas que estos emiten. Sin ondas reflejadas que localicen la posición del avión no hay objeto detectado.

Aquí también se podría hablar de unos materiales artificiales muy particulares llamados metamateriales.

Son materiales fabricados con micro o nanotecnología con la particularidad de que sus propiedades son diferentes a las de sus constituyentes (algo así como que 1 más 1 no es 2). Es decir, ¡sus propiedades dependen de la estructura interna, no de su composición química! Qué materiales más extraños para nuestro sentido común, ¿no?

* Un nanómetro es la millonésima parte de un milímetro, así que estamos hablando de fabricación en el rango de átomos o moléculas.

El mundo de lo más pequeño está aún lleno de sorpresas. Nuestros sentidos sólo perciben el mundo “grande”, pero como dijo el Premio Nobel de Física en 1959,  al fondo hay espacio de sobra. Y en ese fondo, entre átomos y moléculas, los materiales no se comportan como en el mundo que vemos, sino de forma diferente…

Otro engaño típico que producen nuestros sentidos es la fabricación del color verde. En un experimento que hemos realizado todos cuando éramos pequeños, ocurría que al coger un papel, una pintura amarilla y otra azul y pintar primero con una y luego encima con la otra el color que aparecía es el verde. ¿Es el verde que vemos producto de la Naturaleza o nosotros lo vemos así porque vemos amarillo+azul?

Pues la respuesta es que depende. ¡El verde natural existe, pero no lo podemos diferenciar del compuesto de azul+amarillo! Nuestros “receptores del color” sólo nos permiten apreciar el amarillo, el azul y el rojo…

Los científicos se han preguntado durante bastante tiempo por qué la mayoría de las plantas tienen hojas verdes. Obviamente depende de la luz que reflejan: verde. Pero si esta luz reflejada no fuera verde – como pudo ocurrir en la Tierra primitiva – podrían haber sido moradas, por ejemplo. ¿Por qué son verdes y no de ese color, o azules o rojas?

¿Por qué las plantas son verdes, y no azules o violetas?

Créditos de imagen: Andrew Butko ,  Fuente

Actualmente se piensa que sencillamente son verdes, digamos, por eliminación. La clorofila de las plantas absorbe la luz azul y la roja con fines energéticos (para realizar la fotosíntesis) y rechaza la verde. ¿Por qué? No lo sabemos con exactitud.

REALIZANDO ALGO INESPERADO

En numerosas ocasiones los hechos inesperados pueden aportar información muy significativa y cambiar completamente situaciones que parecían controladas.

En el libro escogido como “el mejor del siglo XX”, la obra maestra de J.R.R.Tolkien El Señor de los Anillos, es Frodo (el portador del Anillo) quien se interna en el corazón del territorio enemigo (movimiento inesperado y temerario, aunque único en realidad) para destruir el Anillo en el único lugar en el que puede hacerlo (el Monte del Destino).

El movimiento es más imprevisible aún si se tiene en cuenta que quien posee el Anillo tiene un gran poder. De ahí que quien lo creó (el malvado Sauron) nunca pudo imaginar que su propietario pensara destruirlo. Pero llegado el momento final Frodo no puede arrojarlo a la lava (queda casi poseído por él) y es ahí donde Tolkien revela por qué la criatura Gollum ha seguido en la trama: ¡sólo alguien más que codicie el Anillo puede luchar por él!

Así, Gollum arranca el Anillo del dedo de Frodo, pero no puede evitar trastabillar y caer a la lava… ¡Un increíble final para una obra maestra repleta de imaginación y creatividad!

La maniobra suicida de Frodo y su Anillo era tan “absurda” que pasó completamente desapercibida para el malvado Sauron.

Créditos de imagen: Playadura* ,  Fuente

Tolkien era filólogo y un experto en mitología. Ello le ayudó a crear todo ese nuevo mundo (la Tierra Media) con una coherencia sorprendente. Pero en algunos momentos de la Historia (humana) también se han visto ejemplos de movimientos imprevisibles.

Tras quedar abiertas las hostilidades entre Roma y Cartago en el año 219 a.C. el general cartaginés Aníbal tuvo una idea tremendamente arriesgada y sorprendente: ¡atacar Roma desde el sitio menos esperado – el norte -, cruzando los Pirineos y los Alpes en su camino! Su ejército iba acompañado por esas “criaturas” tan raras llamadas elefantes…

Así, partió con un gran ejército del norte de la Península Ibérica y, tras numerosas penurias y perder gran parte de su ejército en el viaje, consiguió llegar a Italia y ganar varias batallas, conquistando diversas ciudades y asentándose allí. Si no pudo terminar su historia como la de Frodo y conquistar Roma fue por diversos hechos que se pueden consultar en los libros de Historia.

En la película de Martin Scorsese Infiltrados (con Leonardo DiCaprio, Matt Damon, etc.) ocurre también algo totalmente inesperado y extremadamente rápido cerca del final de la película. No lo diré por si alguien no la ha visto, pero los que lo hayan hecho saben de qué hablo.

Hipotéticamente, la película con final más inesperado sería aquella en la que fueran contratados actores de primera fila que fueran desapareciendo (totalmente o sólo un rato) y apareciendo en escena después. ¡El público no esperaría que desaparecieran del film! Obviamente, aquí entra en juego el tema del dinero…

Continúa en la parte 13

 



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