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Diario de un profesor de ajedrez novato

He decidido abrir esta sección de nombre con sabor a blog con un propósito bastante claro. Como todos sabemos que la realidad no pocas veces supera a la ficción, y más cuando hay niños de por medio – ¿recuerdan cuando la pequeña Tilly Smith salvó la vida de muchas personas durante el tsunami de 2004? – pienso que puede ser interesante reflejarla en unas líneas.

En este caso trataré de comentar, como una más de las personas inmersas en el dinámico mundo del “ajedrez educativo”, mis idas y venidas con los chicos, los días buenos y los menos buenos pasados en el país de Chessylandia.

Y como un diario recoge por escrito los hechos que consideramos especiales con la esperanza de que nadie los lea ahora pero sí más adelante, ¿qué mejor forma de contar la experiencia con una buena dosis de naturalidad? Como dice un viejo dicho, si un lector no es capaz de identificarse con la persona que ha escrito un diario (mientras lo está leyendo) es poco probable que tenga más éxito ante un espejo…

Ehmmm, bueno… y si a alguien le choca el título (quizá por lo de “novato”, todos ya sabéis que “diario” quiere decir “semanal o mensual”, ¿no? :-P) debería plantearse que en la diversión de las clases de ajedrez casi todos los días sucede algo diferente, algo nuevo. No sólo los alumnos aprenden cosas nuevas; el “profe”, silenciosamente, también está investigando la forma en que esos niños que gritan “¡jaque!” perciben el mundo. ¡Y no hay dos niños que piensen igual! No, los gemelos tampoco… :-D

Obviamente, al igual que el ajedrez tiene reglas propias, garabatear líneas que hablen de niños también es algo que debe hacerse con cuidado. Así, en este diario un hecho negativo podrá ser atribuido a un grupo de niños, pero nunca a uno concreto. Sin embargo, los hechos positivos, imaginativos o incluso “geniales” podrán llevar como añadido el nombre del niño o exponerse como fruto del trabajo en equipo del grupo. Exceptuando, todo sea dicho, los jaques mates – sin trampas – al profesor, que quedarán… ejem… bueno, seguimos :-D

Cada grupo de niños tendrá también su propia valoración (puntos) de estabilidad de grupo. En este caso comenzará en 10 puntos, e irá variando cada semana, según la actuación y comportamiento de los chicos*. ¿Y esto cómo se mide? ¿Tirando dados? Pues no, es más sencillo… Si todos (incluido el profesor) se han divertido y han aprendido algo el numerito tira para arriba. En caso contrario, se mantendrá o… ya se sabe :-S

* Sólo hablamos de 1 hora por semana, eh… ¡nada de convivir 24 horas! :-) Y a veces falta algún chico, otras alguno llega tarde, otras llegan cansados del cole… (la diversión empieza a las 6 de la tarde en los 2 grupos)

Igual que en una partida las piezas de ajedrez quieren divertirse y para conseguirlo necesitan trabajar en equipo; aquí pasa lo mismo. En el dramático caso de que los puntos alcancen el cero, el mensaje es muy claro: este equipo no funciona.

Este grupo comenzó con 10 puntos (semana 1) y tras la adaptación consiguió estabilizarse en unos 6 puntos. Probablemente puede mejorarse la situación con algo de “tacto”.

Bueno, ¡pues empecemos con las aventuras! ;-)

1) Martes, 26 de octubre de 2010: una historia inacabada

2) Miércoles, 3 y 10 de noviembre de 2010: buscando un jaque con demasiada lejía




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