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¿Las blancas juegan y hacen jaque?

El siguiente ejercicio se lo puse a los chicos de los tres grupos (de 4 a 11 años). El enunciado es sencillo y dice “las blancas juegan y hacen jaque”. He aquí la posición, donde las piezas están algo movidas, pero no se salen de sus casillas (pulsar para ampliar la imagen).

Es una posición interesante para enseñar el tema de la “clavada”, donde si una pieza es movida haría perder una de mayor valor. En este caso algunas piezas blancas, al intentar moverse, dejarían en jaque a su propio rey (lo cual en realidad no es legal, aunque los chicos más pequeños ganen las partidas de ajedrez comiendo el rey).

¿Cuáles fueron los intentos de los chicos para hacer jaque al rey negro (marcado con un círculo rojo)?

Bueno… Al principio lo más natural para los niños es mover el caballo hacia la izquierda, siguiendo la flecha amarilla (ver diagrama siguiente). Pero en caso de probar esto encontramos que la torre negra marcada con el recuadro amarillo haría ANTES jaque al rey blanco (flecha roja). Es decir, bye bye.

El siguiente solía ser mover la torre blanca, estirándola por la fila a través de la flecha verde. ¡Pero una vez más encontramos que el alfil negro le impide moverse!

Así, pues, parece quedar una posibilidad más, la última que suelen encontrar los niños: mover el alfil que se encuentra al lado del rey por la flecha azul. También conseguiría amenazar al rey negro, cierto, pero a costa de dejar en la misma situación a su propio monarca: la dama (o reina) negra marcada en azul hace que la idea se desvanezca.

Es decir, como decíamos de pequeños, cada oveja con su pareja.

¿Queda algo más por intentar? Pues los dos peones blancos parecen estar inmovilizados por el peón negro, así que… ¿es un ejercicio-trampa?

Bueno, quienes me conocen saben que yo no hago que alguien se rompa el coco pensando si lo que planteo no tiene solución (si pasamos por alto el tema de pagar en algún bar :-P ). Y, en efecto, este ejercicio lo tiene.

Lo cierto es que no recuerdo dónde vi ese tema con anterioridad. Después de enseñarlo una persona me advirtió que pudo ser en el libro Juegos de ajedrez y los misteriosos caballeros de Arabia, de Raymond Smullyan, pero tengo mis dudas: el libro trata de investigar hacia el pasado, algo denominado ajedrez retrospectivo. Si queréis ver un ejemplo de tales misterios deductivos estilo Sherlock Holmes, aquí tenéis una muestra y sus soluciones:

2 ejemplos de ajedrez retrospectivo, de Raymond Smullyan (página del Predicador malvado). El segundo requiere conocer bien las reglas del ajedrez y está “muy cercano a la magia”.

Soluciones a los ejercicios de ajedrez retrospectivo anteriores (misma web)

¿Dónde está, pues, el factor escondido u oculto, del que tanto hemos hablado en la sección En busca de soluciones creativas? Pues en realidad se encuentra en el entorno y es visible, sólo que nosotros fijamos nuestra atención en lo que creemos que es el entorno. Pero lo que parece no siempre es lo que es…

Así, todos los chicos dieron por supuesto – porque es lo más lógico para nuestro cerebro humano – que las piezas blancas se encontraban en su mayoría en las cercanías de las casillas de donde salieron al empezar el juego. Igualmente, las negras parecen atacar de forma “natural” si han salido del otro lado del tablero. En realidad, quien nos más sostiene esta impresión de lógica aparente es la posición de los reyes, que parecen decir “mi sitio ha estado siempre aquí (o cerca de aquí)”. ¡Pero nadie nos ha confirmado de dónde salieron las piezas blancas o las negras!

La forma de averiguarlo requiere en este caso el mismo modus operandi que el pensamiento positivo. Varias veces he mantenido con algunos chicos la siguiente conversación:

– [Yo] El pensamiento positivo siempre es bueno, porque con él no hay nada que perder. Ganas la partida, genial; la pierdes, seguro que hay algo que aprender. Y aplicarlo durante la partida sólo puede ayudarnos. Si tienes peones doblados, has abierto columnas a las torres; si tienes un peón de menos es el otro quien debe jugar con atención si busca ganar.

– [Alumno] ¿Y si en mi posición de la partida no encuentro nada positivo? [Traducido: está más perdido que carracuca, que se suele decir].

– [Yo] ¡Entonces búscalo en el entorno! Que quieras seguir ya es positivo, y si ves que aún hay posibilidades puedes mantenerte atento en espera de tu oportunidad pensando en la comida que te espera al llegar a casa, cantando musiquillas (internamente) o incluso pensando en la chica/mujer de tus sueños (y al revés si la jugadora es chica/mujer, claro).

Aquí pasa eso: hay dos señales que indican de dónde salieron los peones – ¡la clave está en los más pequeños, una vez más! -. [Aquí los chicos suelen poner caras de alerta bastante divertidas, una pena no tener fotos]. La primera la indican las palabras “blancas” y “negras” del tablero (flecha roja y línea azul) y la fila de la que salieron los peones (línea verde). Como los blancos arrancan de la segunda fila (número 2) ir “hacia adelante” implica ir hacia el 8…

Por tanto, las blancas pueden hacer jaque capturando la torre negra de la esquina con su peón más adelantado y coronando, al tiempo, una torre o una reina (dama). Así el rey negro es pillado in fraganti por la columna abierta de la banda…



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