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Diario ajedrez: miércoles, 3 y 10 de noviembre

Miércoles, 3 de noviembre de 2010, 4 y media a 5 de la tarde

Clase individual, chica de 6 años

Anna no deja de sorprenderme, y eso que este año ya no dibujamos tanto como el año pasado. Mientras hacemos el juego de la clase y movemos las piezas no deja de contarme mil y una historias del cole (y de sus aventuras pasadas) y me hace reir un montón. Por supuesto, yo me tomo mi venganza haciéndola reir otro tanto.

El otro día trajo, además de su tablerito magnético, un cultivo de bacterias; ahí es nada. Tú llevas un móvil, yo llevo mis bacterias. La verdad es que yo nunca había visto uno fuera de un laboratorio. De todas formas, como estuvieron quietecitas pasé de cobrarles la matrícula.

En las tareas de atención Anna parece concentrarse cada vez mejor. Ya no sólo se para antes de hacer una jugada, sino que tampoco se fía de mí y mira si quiero comerle algún peón u otra pieza aún más importante. Y hace bien en pensarlo. Y, por citar otro ejemplo, en el juego de “partir el pastel”* , al averiguar qué pasaba en cada trozo no se despistó más que en la posición en la que el rey no podía mover a ningún lugar. Antes su atención se desviaba a otras partes del tablero (aunque raramente fuera de él).

* En este juego hay tres reyes en tres esquinas – los trozos del pastel – y uno está en jaque, otro en jaque mate y otro no puede mover a ningún lado (está “ahogado” es el término técnico). Hay que descubrir qué papel representa cada rey.

Ahora piensa las jugadas con más calma (de hecho rara vez acabamos una partida), aunque le encanta “probar” a ver si funciona la jugada elegida y si ve que falla dice “nonononono” y vuelve atrás a toda mecha. Ya no tiene la urgente necesidad de proteger a su rey ni se pone seria cuando se lo amenazo (le hago jaque). Ahora sabe que muchas veces puede aplicar una de las tres recetas: capturar la pieza que hace jaque, interponer una en medio o escapar con el rey (antes siempre escapaba con el rey, más por el susto que por otra cosa).

También estuvo muy ágil en el acertijo de amenazar al rey negro (hacerle jaque), intentando todo lo posible, y creo que también lo imposible.

Como a los demás chicos – y a algún adulto (incluso de fuera de España) -, debí darle la pista definitiva y entonces, rápidamente, se dio cuenta de la clave del acertijo. También añadió en plan gracioso cosas como “me has engañado”, “es trampa” y otras por el estilo, ante las que tuve que defenderme diciendo que “estaba ahí”, “yo no he tocado nada” o “soy un mago experto”. Modestia aparte.

Conclusión: no hay conclusión, ¡esto acaba de empezar! El tiempo es escaso, pero creo que nos sirve a los dos para relajarnos un poquito y pasarlo bien y parece que Anna está empezando a adquirir ciertos “hábitos de pensamiento” recomendables, que es lo que se busca con el aprendizaje y práctica del ajedrez.

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Miércoles, 10 de noviembre de 2010, 4 y media a 5 de la tarde

Aunque el suelo está como la patena de limpio, la mujer de la limpieza se ha pasado tres pueblos con la lejía y/o el amoníaco, por lo que he ido corriendo a abrir todas las ventanas que he podido. No es que sea alérgico, pero el olor es penetrante y si a mí me marea y me da dolor de cabeza (y me quedan unas 5 horas de clases y entrenamientos) no quiero pensar lo que puede hacerle a los chicos.

La única salvación ante el vertido consistiría en ir a la sala de ordenadores (la biblioteca es intocable para clases), pero prefiero no llevar allí a los chicos pequeños, puesto que todas las sillas tienen ruedas y las posibilidades de salir por los aires se multiplican peligrosamente (los chicos adoran los “autos de choque”). Es más, creo que todos los chicos mayores se han caído alguna vez de ellas, yo incluido (aunque sigo creyendo que no fue un “accidente”).

Para colmo parece que ha refrescado, por lo que será una clase “multisensorial”: el tacto detectará algo de fresco – nos pondremos en la zona aislada del aire directo entre ambas ventanas -, el olfato percibirá la lejía – aunque al cabo de un tiempo la ignorará, puesto que como aprendí en una serie de la tele el olfato es el sentido más “débil” y se acostumbra con rapidez -, el gusto se encargará de algún caramelo (el mío, porque Anna no toma) y la vista y el oído supongo que harán lo de siempre.

Cuatro y media. Anna ha llegado como siempre: respirando entrecortadamente, tras subir los 54 escalones de rigor. Es lo que tiene que no haya ascensor. Como le dije el otro día en plan de cachondeo a su “yaya” (pobrecilla), que subió a traerla, esto lo convierte casi en un edificio “anti-abuelas”, aunque nos gusta pensar que así los ajedrecistas ejercitamos cuerpo y mente. Quien no se consuela es porque no quiere.

Cuando Anna ha recuperado el aliento me ha dicho una frase bastante curiosa, fruto quizá de alguna peli reciente: “ey, escoge el camino del bien [en la vida]”. Yo le he contestado que lo intentaría, pero que siempre era más fácil tomar el otro. Para mi sorpresa, ella se ha reído y lo ha pillado al vuelo. Ciertamente, ¡para caer en el “lado oscuro” no tienes más que dejarte llevar! Como dice una cita que me encanta “para que el mal triunfe basta con que los hombres de bien no hagan nada”.

Como estábamos en plan de adivinar cosas le planteé la actividad del día: tenía que completar unas frases, en cada una de las cuales faltaba una palabra*.

* Muchas de estas actividades pueden realizarse con el programa gratuito de uso educativo EDILIM , altamente recomendable.

Pero cuando iba a empezar me dijo que necesitaba un papel, ¡diciendo que un amigo suyo – que vino al final de la clase – quería aprender a jugar al ajedrez e iba a apuntar todo lo que yo le enseñara en la clase! Obviamente le di el papel y luego distraje a Anna lo suficiente como para que sólo escribiera una línea, guardando con ello todos mis valiosos secretos conmigo. Esto fue lo que salió:

Aunque el orden de las frases es aleatorio, la primera viene de cine como refuerzo inicial positivo. La tercera la dijo muy rápidamente – “centro”; algunos chicos dicen “medio” – y la cuarta es la que más problemas suele dar a los peques que comienzan. En efecto, ¡llegar con un peón al final de una columna es demasiado complicado como para, además, recordar cómo se llama esa acción!

Para la memoria de los chicos ayuda mucho saber que cuando un peón llega al final se cambia por otra pieza, pero la que se suele pedir casi siempre es una reina. Y de ahí precisamente el nombre de “coronación” o “coronar un peón”. Por eso siempre decimos: ¡cuándo no sepas de dónde viene una palabra pregunta!*

* Pero mejor no hacer esto con la palabra de ajedrez “Zugzwang“, por favor. Por cierto, éste es el título de un libro reciente de intriga en el San Petersburgo de 1914, que también toca el tema del ajedrez.

Después hemos jugado la partida, mientras le he seguido haciendo alguna preguntillas sobre mover esta pieza o aquella, pero sin romperle la concentración. Sólo sé que en la jugada 3 me amenazaba la reina (dama) y tuve que volverme a casa de nuevo (1.e4 d5 2.exd5 Dxd5 3.Cc3 Dd8). Como de costumbre, no pudimos acabar, pero parece que Anna salió bastante sonriente, así que mi intuición me dice que volverá el miércoles que viene. ¡Ah! Y vino su madre a buscarla… Y mientras charlábamos un poco y nos despedíamos ya ha llegado el siguiente…

Conclusión: hablamos de media hora y, por tanto, no se puede afirmar que ningún avance de Anna (mejora en la concentración, etc.) pueda deberse a alguna clase de ajedrez. En cambio, no me queda duda de que cualquier mutación que se haya producido en las bacterias sí fue debida a ella.



2 respuestas a “Diario ajedrez: miércoles, 3 y 10 de noviembre”

  1. MARIA ALEJANDRA MONTILLA dice:

    Buenos dias soy una docente que por primera vez debe aprender y enseñar a sus niños del colegio 5 años a jugar ajedrez… me encanta su propuesta porque en el colegio me exigen que tambien haya muestras de ejercicios en papel y su blog ha sido de mucha ayuda, ojala supiera cual es el orden correcto de iniciarlos…gracias

  2. webmaster dice:

    Hola, María Alejandra

    me alegro de que la página te pueda servir de ayuda.

    Como material de apoyo puedes encontrar un ejemplo de libro de iniciación (de Miguel Soutullo, quien lo compartió amablemente), más técnico y con muchos más detalles (pedagogía, objetivos, recursos…) en http://ajedrezescolar.es/2012/09/libro-asignatura-ajedrez-curriculum/

    Ahí encontrarás un orden para impartir la actividad.

    Seguro que con tu actitud la actividad de ajedrez os va de maravilla. Un saludo!!

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