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En busca de soluciones creativas (13)

Dejando ya atrás maniobras inesperadas como la del cartaginés Aníbal o el único giro del destino que pudo permitir a Frodo librarse del anillo, analizaremos algunos sucesos desde diferentes perspectivas en un post que mezcla pirámides, los increíbles sentidos anti-catástrofes de los animales (¿quizá también los tenemos?) y viajes de tortugas que no se pierden…

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FORMAS DIFERENTES DE VER LA MISMA REALIDAD

Cuando una pregunta puede tener más de una respuesta

Hay personas que, por determinadas causas neurológicas, perciben la realidad de forma diferente a los demás. Es el caso de los autistas, personas con síndrome de Asperger, etc. Aquí no hablaremos sobre ellos, al menos por ahora, porque el origen y empleo de sus percepciones merecería un espacio considerable.

Sólo me gustaría reseñar que algo tan típico como averiguar el día de la semana en que nació una persona a partir de su fecha de nacimiento es relativamente fácil a través de sencillos procedimientos matemáticos. Esto viene al caso porque algunas de estas personas realizan esta averiguación mentalmente y a mucha gente le parece sorprendente…

Normalmente, un determinado hecho novedoso tendemos a enfocarlo conforme los conocimientos ya adquiridos, nuestra experiencia, nuestra visión personal del mundo, nuestras creencias, etc. Si nos cuestionamos algo nos haremos preguntas como ¿por qué?, ¿cuándo?, ¿cómo?, ¿quién?, etc. Trataremos de consultar fuentes especializadas que nos ayuden a resolver todas esas preguntas. En algunos casos lo conseguirán y en otros no.

Aún así, es posible que más adelante, oyendo algo relacionado con el tema, veamos que las fuentes que habíamos manejado habían olvidado algún factor o plantean ahora respuestas diferentes a esas mismas preguntas…

¿Están incorporadas en esas fuentes todas las respuestas posibles? Obviamente no. Hay respuestas “filtradas” que no aparecen porque no son lógicas o porque al autor no le han parecido lógicas. Cuando un jugador de ajedrez calcula su próxima jugada se centra en unas pocas jugadas posibles, desechando todas las demás por no considerarlas lógicas. Luego veremos que el pensamiento no-lógico puede ser utilizado para hallar soluciones creativas o – a la inversa – para crear problemas creativos.

Tras años de investigación, el arquitecto francés Jean Pierre Houdin, mostró en una presentación espectacular con imágenes 3-D una [Enlace bloqueado por la Tasa española AEDE], la llamada Pirámide de Keops… ¡desde dentro hacia fuera, mediante una red de túneles en espiral por la que se subían los bloques de piedra!

Las teorías del momento sólo contemplaban su construcción desde fuera… Según sus palabras, se había basado en una intuición de su padre…

Si uno se fija, recuerda un poco a los fractales, como si fueran “pirámides dentro de pirámides”.

Créditos de imagen: dalbera Fuente

Este proceso podría también compararse con algo que acapara nuestra atención en un momento dado: nuestro cerebro “filtra” los demás estímulos para centrar la atención en aquello que quiere “observar”. Qué ocurre con esos estímulos filtrados no está completamente claro, pero podrían ser ingredientes potenciales de los sueños y del subconsciente en general e incluso formar parte activa de aquello que se llama intuición. Alguien que “intuye” algo podría estar captando algo de lo que no se da cuenta conscientemente. Por citar un ejemplo común, se dice que algunos animales “intuyen” que algo va a ocurrir cuando están agitados, patalean, etc., mostrando comportamientos anormales.

Este fenómeno se ha apreciado en muchas ocasiones (en la segunda Guerra Mundial antes de bombardeos, en diversos terremotos, antes de erupciones volcánicas, etc.).

En el tsunami de 2004, por ejemplo, se cita (en la prensa también, en las news de National Geographic del 4 de enero de 2005 o en la BBC, y más recientemente aquí, por ejemplo ) que antes de que llegaran las grandes olas que asolaron las costas de la India y Sri Lanka:

– los elefantes gritaban y corrían hacia lugares más elevados.

– los perros no querían salir fuera de casa (al aire libre).

– los flamingos (aves) abandonaban las tierras bajas donde criaban.

– los animales del zoológico se precipitaban hacia sus refugios y no podían ser sacados de allí.

Según continúa la noticia, muy pocos animales fueron encontrados muertos.

Sin embargo, la Ciencia sigue sin darle una explicación al asunto, hasta el punto de que muchos científicos son escépticos. Suponiendo que los animales realmente adviertan por medio de otros sentidos – realmente serían formas diferentes de “utilizar” los habituales, sobre todo el llamado equívocamente “sentido del tacto” – las catástrofes, las explicaciones podrían pasar por:

1) captan los posibles cambios en la presión del aire (tsunami, por ejemplo);

2) captan variaciones en los campos eléctricos y magnéticos de la Tierra (rocas sometidas a presión, en el caso de terremotos).

Un científico que realizó investigaciones muy interesantes sobre este tema fue Joseph Kirschvink. Puede resultar desconocido para alguien ajeno al mundo científico, pero es muy conocido en círculos académicos. También se dedicó a investigar otros temas muy interesantes: la posible detección del campo magnético terrestre por los animales – fundamental para su orientación -, quizá a partir de cristales microscópicos de magnetita (Fe3 O4), y algo que podría ser mucho más interesante: la posible presencia de estos cristales en el cerebro humano.

Junto con el descubrimiento de que el ADN puede ser conductor de electricidad esto nos podría hacer “algo electromagnéticos”… :-) aunque falta mucho por investigar sobre todo esto.

Hoy diversos experimentos han demostrado que diferentes especies de animales son capaces de emigrar a lugares muy lejanos para luego volver a un lugar muy cercano al punto de origen sin haberse perdido.

Hace tiempo comencé un artículo sobre el tema, pero al final no lo terminé. Ahora podré aprovechar parte de lo que escribí…

Recuerdo que estaba impactado sobre una especie en particular: la tortuga carey (Caretta caretta) de Florida. ¡Estas tortugas eran capaces de abandonar la playa en la que nacieron para realizar una enorme migración a lo largo de 12.000 kilómetros por todo el Atlántico y volver otra vez, años después, a su lugar de origen (o relativamente cerca) a poner sus huevos! Una aventura obligatoria que para algunas de ellas podía resultar letal. ¡Y todo ello sin un conocimiento previo de la ruta ni de la forma de volver!

Diferentes investigaciones de Kenneth Lohmann y su equipo de la Universidad de Carolina del norte realizadas desde 1991 habían prácticamente demostrado que las tortugas captaban el campo magnético terrestre* y lo aprovechaban para guiarse.

* La Tierra se comporta como un enorme imán, generando su propio campo magnético. Cuando usamos una brújula para orientarnos nos estamos guiando por el polo norte magnético, que está relativamente cerca del polo norte geográfico.

Comportamiento del campo magnético terrestre. Las líneas de campo salen del polo sur para volver a entrar por el norte. Estas varían de forma predecible en la superficie terrestre, lo que puede ser utilizado para aproximar la posición geográfica.

En efecto, si la migración seguía la ruta correcta – haciendo un giro circular por todo el Atlántico – la tortuga volvía feliz a desovar a su playita. Esto era posible porque se mantenía dentro de la zona de aguas templadas donde el alimento no faltaba. Pero si se desviaba – digamos hacia Inglaterra – las aguas más frías y la escasez de alimento acabarían con ella.

El llamado “giro del atlántico norte”, en el sentido de las agujas del reloj.

Cada punto de la Tierra tiene un ángulo de inclinación magnética característico según la latitud aproximada en que se encuentre. En el dibujo vendría dado por la inclinación de las circunferencias en ese punto. Por ejemplo, vemos que en el ecuador (las diez flechitas centrales) las líneas de campo son paralelas a la superficie, por lo que este ángulo será de cero grados.

Veamos más ejemplos, tomados de norte a sur:

Polo norte magnético –> 90 grados (es donde finaliza la curva).

Canadá, sur de Groenlandia, etc. –> 75 a 80 grados aproximadamente.

Florida, Atlántico norte y sur de Francia –>  60 grados aprox.

Yucatán –> de 45 a 50 grados aprox.

Colombia y sur del giro de las tortugas –> 25 a 35 grados aprox.

Cerca del ecuador –> cerca de los 0 grados.

Más al sur –> igual, pero en sentido inverso (aumenta conforme decrece la latitud).

Pues bien, las tortugas, por lo visto, eran capaces de detectar de alguna forma el ángulo de inclinación magnética, por lo que podrían saber también su latitud aproximada*.

* Adicionalmente, también parecían capaces de detectar la segunda característica del campo magnético terrestre, la intensidad del campo. Esta también varía con la latitud.

Ejemplo: si eres una tortuga, estás en Europa y detectas un ángulo de inclinación magnética de 60 grados estás poniéndote morena en una playita del suroeste de Francia (ver ejemplos anteriores). Si sabes que estás ahí tan sólo tendrías que dejarte llevar por esa línea imaginaria (llamada isoclínica) de ángulo de 60 grados hacia el oeste y así llegarías a un lugar cercano a tu playa natal, en Florida.

Uno de los experimentos que realizaron los científicos fue exponer a tortugas que no habían realizado migraciones a ángulos de inclinación magnética característicos de la zona de giro del Atlántico (entre 30 a 60 grados sobre todo). Y así respondieron nuestras tortuguitas:

Resultado de la orientación de las tortugas en piscinas de agua salada donde se había establecido el ángulo de inclinación del campo magnético terrestre de tres puntos clave de la ruta migratoria del Atlántico.

Como se puede comprobar en los círculos amarillos la mayoría de las tortugas (¡aunque no todas!) se orientaron aproximadamente como deberían hacerlo en el punto real. Por ejemplo, las de la costa de Florida (su playa natal, 57 grados de inclinación magnética) se orientaron hacia el sureste, las “portuguesas” (60 grados) hacia el sur y las del atlántico situado más al sur (30 grados) hacia el noroeste.

* No he podido encontrar la fuente de la imagen (la guardé hace años), supongo que pertenece al estudio realizado por Lohmann y equipo.

Pero, ¿por qué desde Florida deberían nadar hacia el sureste? ¿No deberían hacerlo hacia el noreste? Pues no, porque nadando hacia el sureste alcanzarían la corriente del Golfo, facilitando su viaje.

¿Cómo detectan esto las tortugas? Indudablemente deben de tener algo en su cuerpo que reaccione al campo magnético terrestre. Algunas bacterias poseen diminutos cristales de magnetita formados bioquímicamente que se orientan con el campo magnético terrestre. Cristales que también han sido encontrados en abejas, palomas y… como ya sabemos, parece que también en el tejido cerebral humano.

Continúa en la parte 14

 



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