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En busca de soluciones creativas (14)

En esta entrada hablaremos de sueños, “casualidades” y descubrimientos científicos; de diferentes formas de ver algo, incluso de líneas muy antiguas hechas en tierra para verse… desde el aire; de la importancia de intentar “ponerse en la piel de otros” – empatía – para comprender comportamientos, e incluso predecirlos; y de la importancia de no conformarse con una respuesta, ehm… ¡ni con una pregunta!

Pasemos, pues…

Puede ser que más adelante algo que no hemos percibido conscientemente – o no le hemos prestado atención –, un simple detalle, acuda a nuestra atención por medio de un sueño, una hipnosis, etc. A este respecto hay que decir que algunos descubrimientos han sido realizados gracias a sueños. Como dice nuestro ya conocido Mark Lythgoe, a fin de cuentas en los sueños no impera la lógica y pueden romperse las barreras del tiempo y el espacio… y se pueden probar también cosas que no se pueden hacer en la vida real.

En 1865, el químico alemán August von Kekulé llevaba tiempo analizando cuál podría ser la estructura del benceno (C6H6), un compuesto constituido por seis átomos de carbono muy importante en química orgánica, dado que da lugar a su vez a muchos otros compuestos.

Pensaba y pensaba en las diferentes cadenas abiertas de átomos, pero no encontraba la solución… Un día volvía en tranvía a su casa y se durmió. En ese momento tuvo un sueño donde aparecían átomos jugando ante él. Dos átomos se unían, luego otro mayor cogía a esos dos pequeños, a tres a cuatro… mientras todos bailaban en una danza aproximadamente circular.

Cuando se despertó se dio cuenta del detalle: ¡la estructura del benceno podía ser una estructura cerrada y adoptar la forma de un anillo! En efecto, el benceno era una molécula cíclica en donde los seis átomos de carbono forman un hexágono, con un hidrógeno unido a cada vértice (ver imagen debajo).

En otra de las versiones se trataba de una serpiente dividida en seis trozos que se mordía la cola, dando luego vueltas; otras hablan de monos…

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Sólo como ejemplo, tomemos esta imagen como “similar” a la estructura del benceno.

Visto así, no parece difícil, ¡pero Kekulé debió de echarse un buen sueñecito para “darse cuenta”!

Hay muchos más ejemplos de sueños y “casualidades” que dan lugar a descubrimientos importantes: la tabla periódica de los elementos por Mendeleyev, la relación entre la electricidad y los impulsos nerviosos por Galvani, la penicilina por Fleming, el descubrimiento de las sinapsis químicas por Otto Loewui (premio Nobel en 1936), el descubrimiento de la radiación natural por Becquerel, etc.

Para ver las cosas de diferente forma influye la perspectiva. Por lógica natural padres e hijos tienen su propia perspectiva sobre las cosas y sobre cuáles son recomendables y cuáles no.

Puede que ninguno esté equivocado, sino que vea la realidad “a su manera”. Como dice la estrofa:

En este mundo cruel

nada es verdad o es mentira,

todo es según el color

del cristal con que se mira.

Así, pues, deberíamos intentar cambiar el color del cristal para ver cómo pueden apreciar los demás una determinada situación. Ponerse “en la piel” de los demás, sentirse como ellos, es lo que se denomina empatía.

Este recurso puede ser empleado exitosamente para múltiples fines, desde anticipar las jugadas del contrario en el ajedrez o de las empresas de la competencia, hasta fines humanos (si algunos chic@s acosador@s de corta edad estuvieran en la piel de la víctima podrían ver la situación desde el ángulo más crítico) o la resolución de crímenes por medio de la anticipación de la siguiente agresión del asesino.

Una serie muy interesante basada en la creación de “perfiles” y patrones de conducta con el fin de estudiar al agresor, saber cómo actúa y cuál podría ser su siguiente acto delictivo es Mentes criminales. Llegado el momento crítico los investigadores son capaces de saber qué agrada al agresor, qué le molesta, etc., pudiendo detenerle sin un solo disparo o reduciendo el número de daños.

Asimismo, la interesante serie Numb3rs plantea la forma de enfrentarse a actos delictivos desde una perspectiva matemática. Las matemáticas y sus ecuaciones rigen nuestra vida diaria, aunque no nos demos cuenta.

Así, es posible buscar el móvil de un crimen (analizando a las víctimas puede hallarse algo común a ellas), la posible vivienda del delincuente (si ha perpetrado robos en la misma ciudad puede estar dentro de un círculo concreto dibujado en el mapa) y quizá adelantar su siguiente paso.

Evidentemente en la serie todo sale bien, aunque en la vida real no todo se pueda traducir a ecuaciones con pocas incógnitas. ¡El comportamiento humano a veces es impredecible! ¡Y la teoría del caos también tiene sus límites! Ya hemos visto lo que sucede, por ejemplo, con el clima…

Puesta a punto (supongo) de una escena de Mentes Criminales en la que aparece

el “jefe” del equipo – al menos en las primeras temporadas de la serie –, Jason Gideon.

Créditos de imagen: maubrowncow Fuente

Cuando los primeros astronautas vieron la Tierra desde el espacio les pareció maravillosa. Por supuesto, ya sabíamos que era una esfera achatada en los polos, pero aquí la Tierra siempre parecía plana…

Algo similar ocurrió con las llamadas líneas de Nazca (Perú). Las líneas y los dibujos habían estado ahí durante siglos, ¡pero sólo cuando un avión sobrevoló por vez primera la zona alguien pudo apreciar que se trataba de figuras que sólo podían verse desde el aire!

Cuando el joven Albert Einstein se hacía preguntas no imponía límites a sus respuestas, ya parecieran lógicas o no. Así podía intentar apreciar diferentes soluciones imaginativas sin filtrar para una única pregunta, que también podía modificar a su antojo. Podría valer una solución, más de una o todas…

Es más: era tan abierto de mente, que cuando en el año 2005 se expusieron cartas manuscritas suyas en las que decía haber participado en sesiones de parapsicología mucha gente casi no se lo podía creer. Pero no estaba en su naturaleza creer esto o aquello sin más…

Cuando se planteó el enigma del comportamiento de la fuerza de la gravedad – que actúa instantáneamente y a distancia – conocía la respuesta que años atrás diera Newton. Básicamente se trataba de una fuerza que atraía a los cuerpos con masa, siendo ésta directamente proporcional a las masas de ambos cuerpos (cuanto más masa tuviera un cuerpo mayor poder de atracción) e inversamente proporcional al cuadrado de su distancia (cuanto mayor era la distancia menor poder de atracción).

Muy bien, ¡pero ése era sólo el comportamiento! ¿Cuál era el origen de esa fuerza? ¿Por qué su propagación era instantánea? ¿Cómo se propagaba?

Así la gravedad se convertía en la más compleja – y más débil – de las cuatro fuerzas existentes en la Naturaleza: interacción fuerte, interacción débil, electromagnetismo y la que ya conocemos.

Con ese proceso de pensamiento Einstein se cuestionó muchas cosas que parecían evidentes. Descubrió así que el espacio-tiempo no tiene por qué ser plano sino que es curvo, y que es la gravedad la que hace que se curve. Es decir, ya estamos hablando de geometría.

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Ejemplo: como analogía, el espacio-tiempo curvo vendría a ser una sábana y una pelota situada en el centro produciría el pliegue. Simulación de los efectos producidos sobre el espacio por las masas del Sol y la Tierra.

Créditos de imagen: Luis María Benítez   Fuente   Licencia GNU

Descubrió que la realidad tampoco transcurre de igual manera para una persona que va a gran velocidad (en un avión, por ejemplo) y para una persona que está en reposo. El tiempo para el primero pasa “más lentamente” que para el segundo. Es decir, el tiempo se dilata más conforme aumenta la velocidad, aunque es un efecto inapreciable en la vida real. En el ejemplo anterior la diferencia podría ser – a lo sumo – de millonésimas de segundo y, técnicamente, si en el avión va un gemelo y el segundo se ha quedado en Tierra, éste último sería un poco más viejo.

Tal concepto lo propuso Einstein en la llamada paradoja de los gemelos, donde uno de ellos viaja en una nave espacial (a gran velocidad) y al volver a la Tierra es más joven que el otro. Aunque, obviamente, Einstein no tuvo en cuenta algunos efectos biológicos de ese viaje espacial…

En el mundo de lo más pequeño (mecánica cuántica) ocurren a menudo cosas extrañas que obligan a pensar de forma “diferente”

Un ejemplo clásico en la Física lo constituye la llamada “dualidad onda-partícula”. Según el experimento denominado “de doble rendija” (porque hay dos rendijas por las que se puede pasar) la luz se comportaba unas veces como partícula y otras como onda.

¿Por qué esos dos comportamientos? ¿Es la partícula (el fotón) quien tiene dos formas aparentemente aleatorias de mostrarse (dos realidades) o son dos formas subjetivas de apreciar la partícula?

En este último caso la explicación no estaría en lo que ve el espectador sino en el propio espectador que interpreta lo que está viendo. Investigaciones actuales apuntan a esto, aparentemente contrario a la lógica: la luz podrá comportarse como onda o como partícula según lo que el observador espere ver. Parece una locura, pero…

Hay que recordar que con el simple hecho de ver ya estamos actuando sobre la realidad… lo que Heisenberg ya había inferido en su principio de incertidumbre: cuando intentamos saber la posición y el momento de una partícula nos encontramos con que no es posible saber las dos a la vez. Sabremos una u otra, pero no las dos. Este es un importantísimo detalle, como apreció Niels Bohr: ¡la Física no trata de la Naturaleza, sino sólo de nuestro saber acerca de ella! Es la forma que tenemos de entenderla…

Continuará en la parte 15…

 



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