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Experimentos con l@s chic@s: ¿Por qué El Turco le tiró las piezas a Napoleón?

La primera “máquina” de ajedrez de la historia se hacía llamar El Turco. De manos de su inventor, von Kempelen, se dejó ver por las cortes europeas en la segunda mitad del siglo XVIII. Una interesante historia, digna de ser contada, que nosotros empleamos para ver cómo contestaban las chicas y chicos más pequeños a algunas preguntas curiosas…

¿Merece la pena integrar todo lo que vamos a ver en una clase de Historia, por ejemplo, en el cole? ¿Citando a Napoleón a declarar? Podría ser. Si siguen leyendo, verán lo que nos pasó a nosotros. Vaya, creo que hasta puede ser interesante.

Estas actividades se realizan en el descanso central (10-15 minutos). Los entrenamientos duran entre hora y cuarto y dos horas, y es cuando se proponen estos acertijos, experimentos, test psicológicos o preguntas curiosas… vaya usted a saber. Esta vez duraría algo más; y ya alargaríamos por el final de clase :)

el turco wikipedia

Créditos de imagen (Wikipedia)

Inicialmente, de la mano del siguiente vídeo, introdujimos a la máquina y la figura de madera llamada El Turco , así como a su inventor. Con rapidez, no queda otra: año 1769, tour-tourístico por Europa, partidas con personajes importantes, futuros cambios de propietarios, devorada por el fuego cerca de un siglo después. Eso, ver la figura de madera moviendo las piezas y al play hasta la posición clave 2:30…

1) Desde aquí hasta el 2:55 va a ocurrir nuestro acontecimiento más importante: nuestra máquina vuelve a jugar con Napoleón, pero pasa algo… extraño. Pregunta al canto: “¿qué pudo ocurrir?

2) En efecto, Napoleón se sale por la tangente y realiza (adrede) una jugada ilegal 1. “¿Qué hará la máquina?” es nuestra segunda pregunta.

3) Cedemos paso a la trepidante acción bélica hasta el 3:15 y ahí llegará la pregunta que, a mi juicio, es más importante: ¿por qué tiró El Turco las piezas, arriesgándose a que su dueño sufriera la ira de Napoleón?

Inicialmente chicas y chicos advierten: “ey, es una máquina y, como no tiene sentimientos, le da igual lo que le pase a su dueño”. ¡Cierto! Y por eso se pasa a comentar que, al parecer, había cierta trampa… Hasta donde yo sé, Von Kempelen lo advertía (si bien de otra forma): Turco es anagrama de Truco y, por lo tanto, hay gato encerrado. Bueno, vale, quizá esta vez no era un gato exactamente…

En fin, como se narra en el vídeo del final, parece que dentro de la máquina llegó a haber hasta 15 jugadores de ajedrez diferentes. “¿Todos juntos?” , preguntó una chica 2 (considero muy curioso este efecto, como comento en las referencias). Obviamente le respondí que sí y que hacían fiestas y todo :)

A lo largo del tiempo, a saber: algo menos de un siglo de vida. Si no me falla la memoria, lo de la gente escondida lo dejó escrito en un libro el último propietario de la máquina, después de que ésta fuera devorada por el fuego en 1854.

napoleon

4) ¡Este es el momento clave! Después de incorporar la nueva información (que quizá había alguien en el interior de la máquina) surge la pregunta evidente y, a mi juicio, más importante: ¿por qué tiró El Turco las piezas?

¡Es una pregunta fascinante – de realizar – a niños o niñas de entre 8 y 13 años! ¿Por qué? ¡Porque es una pregunta muy relacionada con la empatía!

Los más mayores (14-18 años), si todo ha ido bien, habrán desarrollado ciertas habilidades en el terreno de la empatía. Es algo que, me alegra decirlo, advierto cada semana en el entrenamiento :) Pero, ¿y los pequeños? ¿y las chicas de 10-11 años?

Enseguida, al hilo de algunas respuestas, se advertía una diferencia importante.

a) Había quien pensaba desde fuera (tomando las circunstancias: las tiró porque era una jugada ilegal, porque no se podía volver atrás, porque Napoleón era un tramposo, porque la máquina se cabreó (!)…

b) Había quien pensaba desde dentro: ¿qué podía estar pasando por la cabeza del hombre que estaba dentro? Una chica dijo que se cabreó y por eso volaron piezas. Sin embargo, hubo una chica de 11 años que, tras pensar con calma, contestó de forma muy natural: “¡es que no le quedaba otra!”.

“¡Es que no le quedaba otra opción!” es una respuesta brillante, para ser una niña de 11 años :)

En efecto, si había un jugador escondido no podía descubrirse 3. Por no pensar en qué hubiera pasado si la “máquina” hubiera decidido hacer otra jugada ilegal… quizá hubiéramos tenido otra Guerra en Europa, a estudiar en los libros de Historia. Resumiendo: tirar las piezas era la mejor no-opción de jugar al ajedrez. Qué digo: de salir airoso de la situación.

La siguiente parte, más sencilla para ellas y ellos, consistía en ver cómo era El Turco actual. Un momento… ¿no había desaparecido en un incendio? Pues sí, pero un millonario americano llamado John Gaughan, tirando de ilustraciones y demás, lo reconstruyó. Nos vamos al minuto 2:35 para pasar, casi, ¡un poco de miedo viéndole la cara! :)

La máquina va a jugar una posición de ¿medio juego? – ¿final? – extraída de un libro, contra un Gran Maestro de ajedrez. En fin, algo que no es jugar libremente al ajedrez una posición aleatoria de medio juego, queda claro.

Del 3:50 al 6:30 tiene lugar el “juego final”. Muy emocionante, eso hay que decirlo. Para nosotros sólo tenía interés ajedrecístico, ya que no queda claro cómo se sortea ni quién juega en la posición (o si El Turco siempre llevará las blancas, que son las que ganan). Ignorando este detalle y, salvo que se hubiera empleado el truco que emplean los magos para “forzar” la elección de una carta, el resto puede conseguirse por medios sencillos (todas las posiciones del libro están incluidas en una base de datos y la máquina puede acceder a las soluciones, por ejemplo).

Finalizado el asunto con el jaque mate de la máquina, replay y parar en 5:03 para que los chicos y chicas trasladen a tableros reales la posición del duelo:

Posicion Turco

No tuve ni que preguntar cuál era la solución: las chicas y chicos movieron ágilmente las piezas hasta la posición del jaque mate. ¡De verdad que habría estado bien grabarlo en vídeo! Fueron muy rápidos, en los dos tableros (tres personas en cada uno). Aunque lo íbamos a dejar ahí, siguieron haciéndose preguntas: ¿no hay otra jugada que evite la derrota? Propusieron (en lugar de 1… Txg3 del Gran Maestro) 1… Cf3+, 1… Cf5+ y 1… Txf4+, pero las negras salían siempre victoriosas…

¿Hubo alguna máquina que jugará legalmente al ajedrez? Claro que sí, aquí tenemos, por ejemplo, la que inventó el español Torres-Quevedo. Daba bien el mate de rey y torre contra rey, moviendo ella misma las piezas en el tablero.

Ya para terminar, la historia de El Turco pasada a cámara rápida. Qué, quién, cómo y… bueno… también “dónde”.

REFERENCIAS

1 Por lo visto hay varias versiones. En Ajedrez y ciencia, pasiones mezcladas, página 200, Leontxo García escribe: “Los cronistas se contradicen en varios puntos, pero parece probable que Napoleón ocupase una mesa separada de El Turco por varios metros de distancia, que Mälzel [NR: su propietario en aquel momento] recorría una y otra vez para hacer las jugadas en ambos tableros.

También parece cierto que Napoleón se tomó la primera partida a broma – o que quiso poner a prueba el invento – y puso en práctica varios trucos:

– hizo la primera jugada con blancas (en lugar de esperar a que la hiciese el autómata, como era habitual), lo que su rival encajó deportivamente, sin protestar;

– poco después hizo un movimiento ilegal; fiel a su costumbre, El Turco devolvió esa pieza a su casilla original, sin más; [NR: esto ni lo conocía ni, evidentemente, lo comenté en el experimento]

– pero Napoleón repitió la jugada ilegal, y su adversario optó entonces por sacar la pieza del tablero y hacer su próxima jugada;

– Bonaparte insistió de nuevo con otra ilegalidad y la máquina barrió entonces todas las piezas del tablero con su brazo, ante la carcajada general, incluida la de Napoleón, quien

– a continuación jugó una partida limpia, en la cual terminó inclinando su rey en señal de rendición tras sólo 24 movimientos.

Algunas fuentes señalan que se enfadó mucho tras la derrota, pero la verdad es que no tenía motivos.”

2 En realidad, aquí quizá está ocurriendo algo bastante curioso, que recuerda al

– ¿Qué beben las vacas?

– Leche :)

en donde cae bastante gente (y el autor, evidentemente, cayó).

En el caso de esta chica, y el mío propio, parece que hubo una rápida asociación inconsciente del estilo vaca=leche. Es decir, una fuerte relación – quizá incluso en forma de imagen mental consciente – entre vaca y leche.

De hecho, ¡recuerdo vivamente que la primera imagen que se me vino a la mente cuando dije la frase “parece que dentro de la máquina llegó a haber hasta 15 jugadores de ajedrez diferentes” fueron, precisamente, 15 tíos metidos a la vez en la máquina discutiendo la siguiente jugada! :D

¿Es la estructura de la frase la que ocasiona este efecto? ¿O sólo nos ocurrió a nosotros dos? ¿Te ha ocurrido a ti también?

3 Debe decirse que a esas alturas no sabía que la máquina intentó devolver la pieza a su casilla original, como se menciona en el punto 1.



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