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Ajedrez y cerebro: entrevista a la científica argentina María Juliana Leone (1)

Me toca mover. ¿Mi corazón “sabe” si me voy a equivocar, antes de realizar mi jugada? Es decir, ¿antes de darme cuenta yo, conscientemente? En 2012, un grupo de científicos argentinos, entre quienes se encontraba nuestra invitada de hoy, publicó un artículo muy interesante sobre este tema. Así que, en una entrevista de tres partes, toca hablar un poco de cerebro, psicología y toma de decisiones.

María Juliana Leone (Mercedes, Buenos Aires, Argentina, 1980) es científica y Maestra Internacional de ajedrez femenina (1999). Actualmente desarrolla su labor investigadora en el Laboratorio de Cronobiología de la Universidad Nacional de Quilmes, en Buenos Aires.

Maria Juliana LeoneEn cuanto a su trayectoria científica, es licenciada en Biotecnología (2004) y doctora en Ciencias básicas y aplicadas (2010). Su labor en biotecnología se lleva a cabo en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).

Algunos de sus trabajos, de los que hablaremos hoy, están relacionados con el ajedrez y los procesos de toma de decisiones. Puedes conocer más detalles en su página Ajedrez y neurociencia. Han sido – o están siendo – llevados a cabo en el Laboratorio de Neurociencia Integrativa (LNI), adscrito al Departamento de Física de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y, actualmente, Laboratorio de Neurociencia de la Universidad Torcuato di Tella (UTDT).

En cuanto a su vida ajedrecística, María Juliana comenzó a jugar con 11 años de edad. En su juventud conquistó numerosos títulos: entre otros, fue campeona argentina femenina sub-18 (1995), sub-20 (1997), subcampeona panamericana femenina sub-20 (1999), así como deportista del año en ajedrez en la selección del periódico El Diario.

 

Conocimientos generales del cerebro

En alguna ocasión les he preguntado a los niños y niñas (entre 8 y 18 años) que entrenan a ajedrez conmigo: “ey, ¿qué sabéis de vuestro cerebro?”

La respuesta es socrática y contundente: los más pequeños dicen no saber nada más allá de dónde está situado (y, en plan cachondeo, que probablemente lo emplean para jugar al ajedrez) y los de entre 12 y 18 años apenas las características básicas (divisiones teóricas, plasticidad, funciones básicas de ambos hemisferios…).

Conceptos que hoy en día se consideran probados y sería fundamental que, al menos, los docentes conocieran, como

no los han escuchado.

cerebro  universo

Pregunta. Bienvenida, María Juliana. ¿Crees que debería hablarse más en la escuela a las niñas y niños del órgano más complejo del universo [conocido], el que más van a emplear durante su vida?

María Juliana Leone: ¡Muchas gracias! Antes que nada, ¡quisiera aclarar que el resto de los órganos también se usarán durante toda la vida!

Si bien no trabajo en Educación, los niños aprenden de manera escalonada: para aprender ciertas cosas tienen que haber aprendido otras previamente. Entonces, habría que estudiar en qué momento (y de qué manera) es adecuado enseñarles los conceptos relacionados con el cerebro para que puedan entender y aprovechar ese conocimiento. Además, algunos de estos conceptos son difíciles de asimilar aún en adultos (por ejemplo, el primero), pero quizás otros podrían ser incorporados gradualmente. Y hay otros que no aportan mucho más que conocer nombres complejos (como el segundo).

 

Ajedrez y toma de decisiones

El ajedrez parece manifestar el equilibrio perfecto entre lo simple y lo complejo y por eso ha sido tan utilizado en experimentos por científicos cognitivos y neurocientíficos. Cómo nos hacemos expertos en algo ha sido una de las preguntas recurrentes, por ejemplo.

Incluso el renombrado Stanislas Dehaene menciona el ajedrez para considerar el poder la visión inconsciente en el libro Consciousness and the brain: Deciphering how the brain codes our thoughts [i]: “Un Gran Maestro echa un vistazo a una posición con cierto orden implícito y sabe muchas cosas: comprende lo que ocurre en la posición y es capaz de recordar, virtualmente gracias a ciertas estructuras [mentales] de conocimiento conocidas como chunks [ii] (básicamente, meter diferentes cosas mentales con significado en una única cajita mental con un significado que engloba los anteriores), la disposición completa de las piezas.”

chunk1  chunk2

Dos ‘chunks’ mostrados en la conferencia El ajedrez como nunca lo habías visto (1): métodos creativos de entrenamiento. Ambos muestran dos disposiciones de piezas muy habituales en ajedrez: 1) posición de alfil y caballo semiincrustados en un triángulo de tres peones de enroque y 2) una clavada realizada por un alfil (en verde) que espera ver un aumento de la presión sobre la pieza clavada (caballo amarillo) mediante el salto del caballo blanco a d5 (flecha verde).

“Ahora tienes que tomar una importante decisión.” Cuántas veces habremos escuchado esta frase – interna o externamente -. Bueno, soy un/a Homo Sapiens (por partida doble) y tengo un último modelo de cerebro-siglo-XXI… ¿debería ser fácil, no?

Pero Roberto Rosler nos recuerda con gracia algo muy importante: no pasamos de Homo emocionalis. Cuando lo que nos hace “racionales” – el córtex cerebral – comenzó su carrera en algún momento entre 40.000 y 100.000 años atrás, las emociones ya estaban en línea de meta repartiendo bebidas. Por tanto, parece que quien manda [más] en esta casa es el más viejo…

Vuestro equipo llevó a cabo en 2012 un interesante experimento interdisciplinar sobre toma de decisiones. El corazón delator [iii], como decidisteis llamarlo, fue publicado en la revista Frontiers of Human Neuroscience (artículo en español acerca de este trabajo). Cuando vamos a tomar una decisión, ya sea o no importante, se producen cambios somáticos (en nuestro cuerpo). Según vuestras palabras: “En el proceso de tomar cada una de esas decisiones, nuestro cuerpo cambia. Estas variaciones fisiológicas han sido previamente relacionadas con procesos cognitivos específicos y, además, existen evidencias que apuntan a que esos cambios corporales nos ayudan a decidir entre distintas opciones.”

Así que dijisteis: “vamos a tomar unos cuantos jugadores de ajedrez, les vamos a poner en un escenario típico de toma de decisiones con tiempo limitado (una partida de ajedrez de 15 minutos por jugador) y vamos a evaluar los cambios que se producen en su cuerpo (específicamente, en su corazón y su cerebro) mientras toman decisiones (eligen sus jugadas; cada una es una decisión)”. Una excelente idea.

Aclaración M. J. Leone: Cómo se hacen estos estudios. Los jugadores de ajedrez van a nuestro laboratorio y, mientras juegan partidas de ajedrez, registramos la actividad de su corazón (y otras variables fisiológicas, como por ejemplo la actividad eléctrica del cerebro).

De esta manera, podemos analizar los cambios en la frecuencia cardíaca en función de lo que ocurre en el tablero: jugadas particulares, momentos de las partidas, valor de la posición, errores, etc. En otras palabras, podemos saber si el corazón es un buen diccionario para comunicar los distintos momentos del juego.

lab diseno exp EEG ajedrez y cerebro1Setup experimental. Los jugadores de ajedrez que participan de nuestros estudios van al laboratorio y juegan al ajedrez mientras registramos la actividad de su corazón y su cerebro (A, C). Mientras juegan, podemos estudiar cómo cambia la frecuencia cardíaca en función de lo que ocurre en el tablero: jugadas particulares, momentos de las partidas, valor de la posición, errores, etc. (B). comparación con el período previo (azul) y posterior (naranja). (Copyright © Leone,  Petroni, Fernandez Slezak y Sigman)

Como muchos se imaginarán, lo primero que observamos es que la frecuencia cardíaca aumenta a medida que la partida avanza (Leone et al 2012).

MATLAB Handle Graphics

Actividad cardíaca de un jugador de ajedrez durante una partida de 1 minuto de duración. La frecuencia cardíaca aumenta sensiblemente en el transcurso de la partida (verde), en comparación con el período previo (azul) y posterior (naranja). (Copyright © Leone,  Petroni, Fernandez Slezak y Sigman)

Ajedrez escolar: Tu compañero y reconocido neurocientífico Mariano Sigman, uno de los directores del Human Brain Project, ha escrito el recomendable libro La vida secreta de la mente. Nuestro cerebro cuando decidimos, sentimos y pensamos.vida secreta de la mente SigmanEn él te menciona y habla, a continuación, de este experimento. Los siguientes fragmentos se leen libremente en las páginas de Google Books (enlace de arriba) así que transcribo, de manera salteada, algunos fragmentos interesantes:

“Con mi colega María Juliana Leone, neurocientífica y maestra internacional de ajedrez, llevamos este experimento al tablero. […] Dos maestros se enfrentan. Tienen treinta minutos para tomar una serie de decisiones […] las emociones afloran.

Durante la partida registramos la traza del corazón de los jugadores. El ritmo cardíaco – al igual que el estrés – aumenta con el transcurso de la partida, a medida que apremia el tiempo y se acerca el fin de la batalla. También se dispara el corazón cuando el oponente comete un error que decide el curso de la partida.

Pero lo más trascendente que descubrimos fue lo siguiente: pocos segundos antes de que un jugador cometa un error, su ritmo cardíaco cambia. […] Es decir […], el corazón se alarma mucho antes de tomar una mala decisión.

frecuencia cardiaca errores vs jugadas correctasFluctuaciones en la frecuencia cardíaca en las jugadas propias: errores versus jugadas correctas. Tiempo=0 es el momento donde el jugador hizo una jugada. Lo que se observa es que la frecuencia cardíaca no es igual entre las jugadas erróneas y las correctas del jugador registrado en el período previo. Antes de la jugada, la frecuencia cardíaca disminuye en las jugadas correctas, comparándolas con las erróneas. comparación con el período previo (azul) y posterior (naranja). (Copyright © Leone,  Petroni, Fernandez Slezak y Sigman)

Esto es posible porque el cuerpo y el cerebro tienen las claves para la toma de decisiones, mucho antes de que estos elementos sean conscientes para nosotros; las emociones expresadas en el cuerpo funcionan como una alarma que nos alerta sobre posibles riesgos y errores. […]

Esto desmorona la idea de que la intuición pertenece al ámbito de la magia o de la adivinación. No hay ningún conflicto entre la ciencia y las corazonadas; por el contrario, las intuiciones funcionan de la mano junto con la razón y la deliberación, en pleno territorio de la ciencia.”

Entre las nueve preguntas a elegir que te podían hacer las niñas y niños (8-18 años), ésta fue la más votada:

Pregunta: ¿Es verdad que mi cerebro [inconsciente] ya sabe si me voy a equivocar antes de hacer mi jugada? ¿Cómo puede ser?

Bueno, ejem… ¿”quién” sabe que me voy a equivocar: mi corazón, mi cerebro inconsciente u “otra parte”?

M. J. L: Muy buena pregunta. Lo que sabemos por ahora, basado en nuestros datos, es que en el corazón hay cambios que predicen cuando una jugada será un error. Pero si el jugador hubiera tenido acceso consciente a esa información (que la jugada será un error), no la hubiera hecho. Por lo tanto, la velocidad del corazón (frecuencia cardíaca) muestra cambios específicos previos a una jugada errónea que indican que el corazón “sabe” que nos equivocaremos antes de que nosotros seamos conscientes de ello.

¿Cómo puede ser? A lo largo de nuestra vida, experimentamos situaciones nuevas constantemente y vamos aprendiendo a reconocer las causas de las sensaciones placenteras, dolorosas, etc. Una vez que este tipo de aprendizaje se consolida, podemos evitar estímulos que nos llevan a situaciones dolorosas, por ejemplo. La idea es la misma, sólo que antes de que sepamos conscientemente que el estímulo nos causará dolor, ciertas señales corporales muestran cambios relacionados con el proceso.

En el corazón observamos señales que indican que el jugador va a cometer un error y probablemente esto se observe en el cerebro también (si comparáramos estas mismas situaciones). Pero, como decía antes, no somos conscientes de esto (no nos damos cuenta).

 

¿Decisiones o corazonadas?

El libro continúa hablando del psicólogo social Ap Dijksterhuis, quien dio nombre a la Teoría del Pensamiento Inconsciente (UTT) [iv]. En lenguaje coloquial viene a decir, básicamente, que la mente inconsciente está por ahí “de fondo” y, asemejando la parte no visible de un iceberg, puede llegar a manejar mucha más información que el cerebro consciente.

En vuestro estudio queríais poner a prueba esta teoría, así como otra muy conocida (en neuromarketing ni digamos): la de los marcadores somáticos, de Antonio Damasio.

 cerebro inconsciente ap dijksterhuis              error descartes damasio

Además su/vuestro libro habla del inconsciente, la intuición y las corazonadas. Recuerda, por ejemplo la conocida tarea de cartas de Iowa [v], con la cual – aunque subyacen ciertas críticas -estarían en línea vuestros resultados. Por cierto, ésta es tu oportunidad de probar el Iowa gambling test; eso sí, ¡te advierto que si quieres completarla más vale que te armes de paciencia! Una broma típica es que aflora el inconsciente debido a lo pesada que es: a esas alturas ya se han apagado casi todas las partes conscientes del cerebro…

tarea cartas iowaComo se lee libremente sobre ello en las páginas de Google Books citadas antes, me gustaría transcribir, de manera salteada, algunos fragmentos más que interesantes:

[…] “Este juego, que ideó el neurobiólogo Antonio Damasio, no es puro azar; hay un mazo que, en promedio, paga más que el otro. […]

La dificultad radica en que el jugador tiene que descubrir esta regla ponderando una larga historia de pagos en medio de grandes fluctuaciones. Después de muchísima práctica, casi todos descubren la regla, son capaces de explicarla y, naturalmente, de elegir cartas del mazo correcto. […]

Pero, aún antes de ser capaces de enunciar la regla, los jugadores empiezan a jugar bien y eligen con más frecuencia las cartas del mazo correcto. En esta fase, pese a jugar mucho mejor que si lo hicieran por azar, los jugadores no pueden explicar por qué optan por el mazo correcto. Pero aparecen en el cuerpo signos inequívocos. […]

Cuando el jugador está por elegir del mazo incorrecto aumenta la conductancia de su piel, indicando un incremento en la transpiración, que a su vez es reflejo de un estado emocional. Es decir, el jugador no puede explicar que uno de los mazos resulta mejor que el otro, pero su cuerpo ya lo sabe.”

[…] La complejidad de la decisión es lo que dicta cuándo conviene deliberar y cuándo intuir. [Dijksterhuis] encontró esta regularidad tanto en decisiones de juguete, en el laboratorio, como en decisiones de la vida real.”

Año 2011. Primera frase de un artículo para el periódico La Nación, relacionado con vuestro trabajo sobre ajedrez y toma de decisiones: “¿Qué es más efectivo a la hora de tomar una decisión rápida, bajo presión? Lo mejor es seguir la corazonada.”

Así que toca realizar la pregunta más votada por nuestros chicos y chicas (8-18 años)…

Pregunta. Supongamos que soy un chico de 14 años que lleva varios años jugando al ajedrez. En general, ¿en qué medida acertaría mi intuición durante una partida de ajedrez? ¿Cuándo debería dejarme llevar por ella?

M. J. L.: La respuesta es que no lo sabemos. Tendríamos que hacer un estudio que nos permita estudiar eso. Sin embargo, no es tan sencillo… La idea debería ser realizar jugadas “sin pensar” y comparar la calidad de las mismas con aquellas hechas luego de tomarnos un tiempo para reflexionar.

Es importante resaltar algo de lo que hablaré más adelante: “la intuición” es un resultado de la experiencia. Y con esto no quiero decir que se puede tomar un curso corto de “intuición” para volverse una persona “intuitiva”. No. Lo que quiero decir es que cuando nos convertimos en expertos en ajedrez, nuestra “intuición ajedrecística” (y sólo ésta) mejora. No es lo mismo que Carlsen juegue “intuitivamente” que un principiante lo haga.

Por lo tanto, el estudio debería realizarse con jugadores de distintos niveles y analizando distintos “tipos” de jugadas (no es lo mismo decidir en una posición del mediojuego, con muchas posibilidades que tienen muchas ramificaciones posibles, que elegir en un final donde debemos elegir entre sólo un par de jugadas).

Los Grandes Maestros no calculan más que los otros jugadores, sino que saben qué jugadas considerar y esto nos habla de su intuición. Y para ilustrar esto, voy a citar dos ejemplos. El primero es que una vez le preguntaron a Capablanca cuántas jugadas hacia delante podía ver y él respondió: “Sólo una, la mejor”. No necesita más, porque “sabe” que es la mejor.

En segundo lugar, en un trabajo que fue pionero en la utilización del ajedrez para estudiar cómo una persona se convierte en un experto, Adriaan de Groot hizo el siguiente estudio (de Groot, 1978) [vi]: les pidió a jugadores de distintos niveles que pensaran en voz alta mientras elegían la mejor jugada en determinadas posiciones.

Lo que él descubrió es que los Grandes Maestros (como Alekhine, que participó del estudio) no analizaban en mayor profundidad, sino que eran mucho mejores en seleccionar las jugadas que merecían ser consideradas.

test de groot alekhineDiagrama generado con el programa Chessbase 13

Alekhine, luego de 9 minutos de reflexionar sobre la posición de la figura, dijo: “Bueno, en el caso de que estuviera apurado por tiempo, jugaría Axd5 [vii].”

Volviendo a la pregunta inicial, no tengo la respuesta. Lo que sí podría afirmar es que a medida que tu nivel ajedrecístico mejore, tu intuición será cada vez más confiable (aunque no sepamos cuánto, seguramente será mejor que antes).

 

Emociones

Pregunta. Soy una niña de 11 años. ¿Me darías alguna recomendación general para poder dirigir mis emociones durante la partida?

M. J. L.: La verdad es que no sé cómo se podría lograr eso ni tampoco me queda claro que sea una buena estrategia.

En primer lugar, es muy difícil controlar las emociones: sería algo así como tratar de estar triste cuando nos sentimos contentos, o al revés. Seguramente, hay formas de entrenarse y manejar mejor las emociones, pero no es algo que sepamos cómo hacer inmediatamente.

Además, aunque pudiéramos manejar las emociones, no sabría en qué sentido deberíamos dirigirlas. Porque lo que nuestros resultados indican es que el cuerpo nos da señales y, en todo caso, lo que sería útil sería tratar de aprender a reconocerlas (¡y evitar que nuestro rival se dé cuenta!).

 

Modo automático, hábitos y autocontrol

Ahora tienes 4 años y estás en una habitación cualquiera. Una habitación “rollo total”: no hay juguetes ni nada para pasar el rato. Pero, ey, ¿seguro que no hay nada más en la habitación? Bueno, vale… ¡encima de la mesa reposa una rica golosina!

Pero, ey, también hay un adulto, que te dice: “oye, te propongo lo siguiente: tengo que salir un momento, pero, si eres capaz de esperar a que vuelva sin comerte este malvavisco, te daré otro más. Y te podrás comer los dos. ¿De acuerdo?”. “Sí”, asientes con la cabeza, mientras mentalmente sueltas algo como “¡menudo chollo!”.

malvaviscoEste es el famoso test del malvavisco [viii], llevado a cabo por el psicólogo Walter Mischel allá por los 60s. ¿Objetivo? Está claro: regalarte una golos… tsssss, ¡no exactamente! Es una forma de observar tu autocontrol, ver si eres capaz de aplazar tu recompensa un ratito.

¿Resistirías la tentación? ¿Qué estrategias emplearías – recordemos, habitación cero diversión – para pasar el rato? Y más aún: si luego te hiciéramos un seguimiento, ¿habría diferencias futuras (medibles) entre quienes superasteis la prueba (nunca dudé que lo conseguirías) y quienes no lo consiguieron?

La respuesta parece ser que sí (con cuidado); puedes echar un vistazo en el enlace anterior para ver cómo te podría haber ido en tu vida futura. Porque esto va más allá de una golosina: puede ser una actitud ante la vida, una actitud (no retrasar la recompensa, no resistir ciertos impulsos) que se convierte en un verdadero hábito.

Cambiemos este mundo. Ahora tienes 8 años, juegas al ajedrez y se te da bien (piensas que vas a ser campeón/a del mundo y esas cosas). Pero en las partidas te ocurre muy a menudo una situación parecida a la de la golosina: ¡cuando el otro te propone cambiar una pieza del mismo valor – sin ganar material en el proceso, pero quizá dejando patas arriba tu posición – no puedes resistirte a capturarla!

Por ejemplo, en una situación asíno tomar 4 caballos_¡no podrías resistir la tentación – lleves el bando que lleves – de capturar el caballo!

E, igualmente, en la posición de la izquierda (llevando tú blancas), ¡cambiarías las damas y no podrías ganar una partida que tenías en el bote!

final peones no tomar   final peones no tomar1

Las blancas deben mostrar cierto autocontrol y esperar al cambio. Tras 1.Dxd3+? Rxd3 2.Rc5 Re4 3.Rb6 Rd5 4.Rxa6 Rc6 el rey blanco queda emparedado en la banda y se produce un empate teórico.

En cambio tras 1.Rc5! (flecha verde) es el bando negro el que debe cambiar su dama (estabaclavada, inmovilizada) y su rey ya no podrá rodear a su colega blanco. Las blancas capturarán el peón a6 y coronarán su último infante.

Aún mandando este ejercicio para casa muy, muy pocos niños y niñas (7-11 años) con dos o tres años de juego de ajedrez a sus espaldas fueron capaces, simplemente, de considerar la jugada verde… ¡La gran mayoría sucumbió al cambio automático de las damas!

¿Qué está pasando aquí? Las palabras de uno de los niños (8 años ahora, muy bueno para su edad) son lapidarias: “es que no lo puedo evitar”. Eso es lo que comenta en clase cuando puede producirse una captura sin ganancia o pérdida de material y él la realiza (casi siempre).

Pregunta. ¿Realizar excesivos ejercicios de capturas con niños/as o adultos que empiezan a jugar al ajedrez podría, en realidad, estar creando un automatismo complicado de gestionar a posteriori, un hábito?

¿Cómo crees que podríamos tratar este hábito (o eso parece) que parece afectar por estas zonas a un enorme número de niñas y niños de entre 7 y 18 años?

M. J. L.: Otra vez no tengo la respuesta a estas preguntas ni tampoco sé si se está creando un automatismo o si es algo que pasaría de todas maneras. Supongo que es una consecuencia del proceso de aprendizaje y que, si bien podría ser que haya ejercicios que lo fomenten, creo que es algo normal. Y que está relacionado con el nivel ajedrecístico: a medida que aprendemos y tenemos más recursos para jugar, consideramos otras posibilidades.

Creo que en los niños que están aprendiendo se dan dos cosas juntas, la primera es que las jugadas que consideran son pocas (porque están aprendiendo, y las capturas siempre están entre las consideradas), pero además tienen que luchar contra el impulso de hacer la primera jugada que se les ocurre (ejercer el control inhibitorio, que es lo que se evalúa en el test del malvavisco). En este caso, creo que el problema no es evitar capturar una pieza sino evitar jugar inmediatamente la primera jugada que se les ocurre (sin considerar otras posibilidades).

Para trabajar un poco más a fondo estos temas el lector puede ver las fichas de atención y control del impulso

fichas atencion_Mientras jugamos al ajedrez nuestra mente parece procesar de forma rápida y automática (sin verificación inicial):

  • jaques
  • capturas
  • líneas espectaculares que nos llaman la atención

Si no le damos el alto, probablemente se irá por ahí…

M. J. L.: Estas jugadas, los jaques y las capturas especialmente, son reconocidas inmediatamente una vez que aprendimos a mover las piezas correctamente. No tenemos que pensar si el rey está en jaque o no, “salta a la vista” porque ya lo sabemos. Lo mismo ocurre con jugadas espectaculares: probablemente conocemos “el motivo” o posición final, y cuando vemos posiciones donde podría aparecer ese motivo nos llama la atención.

Pero esto depende, una vez más, del nivel del jugador. En el 2013, Sheridan y Reingold publicaron un trabajo donde mostraron que en posiciones donde hay una jugada que llama la atención (porque parece que hay jaque mate, por ejemplo), pero la mejor jugada es otra que está “lejos” de la región donde está el motivo, los principiantes raramente encuentran esa jugada, mientras que los expertos logran encontrarla (Einstellung effect) [ix]; en castellano “problema de la instalación o escenario”).

A. E. : En otro de vuestros trabajos, La geometría de la experiencia [x] (Leone et al 2014) (recomendable leer este artículo en Chessbase), aparece un tema que podría estar, entiendo, relacionado con esto. Vosotros tomasteis partidas rápidas (3 minutos de tiempo en su reloj) jugadas por internet de jugadores de distintos niveles e investigasteis cómo jugaban.

M. J. Leone: Exactamente. Les cuento un poco más de qué se trata este estudio. Cuando un experto o un principiante ven una posición ajedrecística ambos se exponen al mismo estímulo (la misma posición), pero “ven” cosas diferentes (y por eso, generalmente, no consideran las mismas jugadas).

La hipótesis general de este trabajo era que los principiantes y los expertos se diferencian en cómo representan una posición en su mente y que esto se vería reflejado en la elección de sus jugadas. La idea general es que los expertos se basan en la relación funcional entre las piezas de una posición y no en la distancia real en el espacio entre ellas. Cuando nuestro rival hace una jugada, nuestra atención es dirigida hacia esa región del tablero (como cuando algo pasa en nuestro entorno y llama nuestra atención, por ejemplo un ruido o alguien que menciona nuestro nombre).

Nosotros hipotetizamos que la atención de los principiantes se ve atraída por la jugada de sus rivales y hace que su próxima jugada ocurra muy cerca de ese lugar. Y lo mismo podría ocurrir con la posición final de nuestra jugada previa, así como nuestra atención es generalmente capturada por eventos externos (una jugada del oponente, un ruido, etc.), también responde a estímulos internos, como nuestros planes o tareas.

La idea es que las jugadas consecutivas estarán cerca en el espacio del tablero porque nuestra atención quedó focalizada en esa región debido a nuestras intenciones previas. Un ejemplo más general de esto podría ser que dependiendo de la tarea que debemos hacer al mirar un video o una pintura, la manera en que miramos cambia (nuestros ojos se fijan en lugares diferentes).

Entonces, nuestra hipótesis es que los principiantes pueden prestar atención a una región acotada en el espacio. Y, entonces, los principiantes “prestan atención” sólo a las jugadas posibles que están en la región cercana a su jugada anterior o a la última jugada de su oponente. En ambos casos, observamos este efecto en los principiantes cuando los comparamos con los jugadores de mayor nivel.

Además, observamos que los principiantes repiten movimientos con la misma pieza en jugadas consecutivas más frecuentemente que los expertos, lo que sugiere que también tienen atención acotada a “objetos”: al mover una pieza, en la jugada siguiente tienden a mover la misma pieza nuevamente. Su atención se queda atrapada en esa pieza.

A. E. : En relación con los habituales cambios de piezas de los principiantes, mencionáis:

“si los principiantes se focalizan más en objetos individuales es probable que tiendan a cambiar piezas más rápidamente que los expertos, disminuyendo de esta manera el costo cognitivo de prestar atención a múltiples objetos (piezas).

Esta última hipótesis también fue demostrada: los novicios cambian las piezas más rápidamente que los expertos reduciendo de esta manera el número de objetos que deben ser atendidos.”

Pregunta. Además de esto supongo que planteasteis la hipótesis de la tendencia general a cambiar piezas de forma casi automática como primera opción de nuestra mente; máxime en una partida rápida.

¿Desechasteis esta hipótesis por algún motivo concreto?

M. J. L.: Nuestra tercera hipótesis en este trabajo era la siguiente: si los principiantes pueden “atender” sólo a pocos objetos (piezas) y en un espacio limitado del tablero, resultaría lógico que traten de reducir el número de objetos que hay en el tablero (de manera de reducir el esfuerzo que implica prestar atención a muchas piezas, cuando la atención es acotada).

Es decir, nuestros resultados mostraron que los principiantes cambian más rápido las piezas que los expertos y esto está de acuerdo con nuestra hipótesis inicial. Sin embargo, esto no responde del todo al por qué lo hacen (por qué eligen cambiar las piezas frente a otras posibilidades), sino que muestra que lo hacen más frecuentemente que los expertos. Dicho esto, no es que no consideramos la posibilidad que mencionas, sino que observamos que ocurría y lo explicamos en función del proceso que estábamos analizando.

Continúa en la parte 2 (creatividad, listas de jugadas y errores) y la parte 3 (ajedrez a la escuela – sí o no -, relojes internos y proyectos de M. J. Leone) .

 

Referencias

[i] En relación con la visión inconsciente y el ajedrez, el renombrado neurocientífico Stanislas Dehaene (de quien ya hablamos en nuestro curioso artículo  Experimentos con l@s chic@s: distribución espacial de números), cita lo siguiente en su libro La conciencia en el cerebro: Descifrando el enigma de cómo el cerebro elabora nuestros pensamientos [N. Jorge: traducción realizada desde la versión inglesa; extracto que puede encontrarse aquí]:

consciousness and the brain libro Dehaene small“Para otra demostración del poder de nuestra visión inconsciente, consideremos jugar al ajedrez.

Cuando el Gran Maestro Garry Kasparov se concentra durante una partida de ajedrez, ¿tiene que atender conscientemente a la configuración de piezas con el fin de darse cuenta, digamos, de que una torre negra está amenazando la dama blanca?

¿O puede enfocarse en el plan maestro, mientras su sistema visual automáticamente procesa aquellas relativamente triviales relaciones entre piezas?

Nuestra intuición es que, en los expertos de ajedrez, el proceso de análisis [Jorge: ‘parsing’] de los juegos de tablero llega a ser un [acto] reflejo. De hecho, la investigación prueba que un simple vistazo es suficiente para cualquier Gran Maestro para evaluar [la posición de] un tablero de ajedrez y recordar su configuración al detalle, ya que automáticamente la procesa en chunks con sentido (o significativos).

Aquí cita a nuestros conocidos de Groot y Gobet (1996), Gobet y Simon (1998).

Además, un experimento reciente indica que este proceso segmentado es verdaderamente inconsciente: una [posición] simplificada [de una] partida puede ser mostrada un instante (20 milisegundos), emparedada entre disfraces (NJ: masks) que la hacen invisible, y todavía influencia una decisión de un maestro de ajedrez (Kiesel et al 2009).

El experimento funciona sólo con jugadores de ajedrez expertos, y sólo si están resolviendo un problema con sentido, como determinar si el rey está en jaque o no.

Esto implica que el sistema visual toma en consideración la identidad de las piezas (torre o caballo) y sus posiciones; entonces, rápidamente, enlaza junta esta información en un chunk con sentido (“el rey negro está en jaque”). Estas sofisticadas operaciones ocurren enteramente fuera de nuestro conocimiento consciente.”

[ii] Chase, W. G., and Simon, H. A. (1973). Perception in chess. Cogn. Psychol. 4, 55–81.

Gobet, F., and Simon, H. A. (1996). Templates in chess memory: a mechanism for recalling several boards. Cogn. Psychol. 31, 1–40. doi: 10.1006/cogp.1996.0011

Chunks: información [contenida] en la memoria a largo plazo que ha sido agrupada de forma que tenga sentido y que es recordada como una única unidad perceptual (Chunks in expert memory: Evidence for the magical number four… or is it two?, Gobet, Clarkson (2004), recordando el origen de la teoría de los chunks, por Chase y Simon, en 1973).

Una definición de chunk, que me gusta mucho, es la siguiente: “Los chunks son estructuras de conocimiento compuestas por varios objetos individuales conectados a través de sus relaciones comunes. Las estructuras de conocimiento incluyen información sobre objetos individuales, tales como forma y función.”

(Tomada de Mechanisms and neural basis of object and pattern recognition chess experts, A study with chess experts, Bilalic et al, pág 4, quienes refieren a los trabajos de Kiesel, Kunde, Pohl, Berner & Hoffmann, 2009, así como Saariluoma, 1990).

[iii] Leone MJ, Petroni A, Fernandez Slezak D, and Sigman M (2012) The tell-tale heart: heart rate fluctuations index objective and subjective events during a game of chess. Front Hum Neurosci. 273. doi: 10.3389/fnhum.2012.00273

[iv] Procesamiento inconsciente. “El cerebro ha decidido entre 7 y 10 segundosantes qué tecla voy a pulsar”.Este comentario surge en la interesante entrevista que Punset le realiza al neurocientífico John-Dylan Haynes en el programa 83 de REDES Las decisiones son inconscientes.

[v] El error de Descartes , A. Damasio, pgs 237-240. La tarea de cartas de Iowa fue concebida, al parecer, por AntoineBechara, entonces alumno de postgrado de Damasio. Sobre el proceso de elección de cartas, el autor cita: “En resumen, dudo que se trate de un proceso única y totalmente consciente, o de uno única y, por completo, no-consciente. Al parecer, el cerebro sólo puede operar temperadamente en la toma de decisiones con la cooperación de ambos procesos.”

[vi] Thought and choice in chess(1978),Adrian De Groot, pg 89.

[vii] op.cit., Apendice II, pg 409. Alekhine realizó este test el 28 de noviembre de 1938.

[viii] La prueba del malvavisco. Para más información véase Predicting adolescent cognitive and self-regulatory competencies from preschool delay of gratification, Shoda, Y., Mischel, W., & Peake, P. K. (1990). Developmental Psychology, 26 (6), 978–986.

[ix] Sheridan, H., and Reingold, E. M. (2013). The mechanisms and boundary con-

ditions of the Einstellung effect in chess: evidence from eye movements. PLoS

ONE 8:e75796. doi: 10.1371/journal.pone.0075796

A efectos prácticos, y en cualquier disciplina, un efecto Einstellung apunta a una idea intuitiva que parece correcta – pero que luego resulta no serlo – y que, a su vez, no deja pasar a otras ideas. Aplicamos un procedimiento mecánico (“siempre me sale de esa manera” o “los tiros van por ahí”), sin tener en cuenta las particularidades de la nueva situación.

En el artículo ¿Azar y ciencia en los entrenamientos de ajedrez? (1) hablamos un poco de este efecto. Un artículo divulgativo breve y recomendable es Estudiando el efecto Einstellung en ajedrez y también puedes encontrar en la Wikipedia el experimento clásico de Dunker (inglés).

Relacionados con el ajedrez tenemos el estudio The mechanisms and boundary conditions of the Einstellung Effect in chess: Evidence from eye movements, de Sheridan y Reingold (2013), y también puedes leer el artículo Psychological warfare and Einstellung effect (inglés), que incluye un vídeo que muestra los movimientos de los ojos de los expertos de ajedrez sobre la presunta “zona caliente” del tablero.

[x] Leone MJ, Fernandez Slezak D, Cecchi GA and Sigman M (2014) The geometry of expertise. Front. Psychol. 5:47. doi: 10.3389/fpsyg.2014.00047

 



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