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Ajedrez y cerebro: entrevista a la científica argentina María Juliana Leone (2)

Hablamos de creatividad, “extrañas” listas de jugadas, el curioso fenómeno “piedras para cruzar el río” y un error doble de campeonato mundial.

Primera parte de la entrevista.

Creatividad

Ajedrez escolar (Jorge): Uno de los cursos más interesantes de Coursera que he podido realizar últimamente ha sido Learning how to learn (Aprendiendo cómo aprender).

Está codirigido por la autora del best-seller (New York Times) A mind for numbers: How to excel at Math and Science, Barbara Oakley, y en él se habla en unos cuantos momentos de ajedrez y temas muy relacionados: expertos, patrones, creatividad, chunks, einstellungs… De hecho, ¡hasta tal punto los cuestionarios de preguntas reflejaban lo que, virtualmente, intentamos hacer los entrenadores/coaches de ajedrez que la respuesta era prácticamente automática!abre tu mente a los numeros - barbara oakleyHablando de fomentar la creatividad, cediendo paso a la mente inconsciente [i], comenta la analogía entre una máquina de pinball y nuestros dos estados mentales: modo enfocado (focused mode) vs difuso (diffuse mode). Y para cambiar el chip hay que desenfocar la mente: puedes dar un paseo, leer algo, charlar con alguien…

modo enfocado vs difuso creatividad© 2016 Coursera Inc.

En la misma dinámica, pero una década antes, el psicólogo social Ap Dijksterhuis, quien dio nombre a la Teoría del Pensamiento Inconsciente (UTT), realizó unos experimentos muy interesantes – en el más célebre había que poner nombre a nuevos tipos de pasta italiana – para ver si distrayendo a la mente consciente, aumentaba la creatividad.

Algo interesante, que recuerda Richard Wiseman en su libro 59 segundos – del cual hablamos en el artículo Creatividad y por qué hacemos lo que hacemos – es ¿qué pasa si yo te distraigo, pero no con musiquita, sino con tareas desafiantes? Por ejemplo, tú ves un punto que se mueve en una pantalla y cuando cambie de color, ¡zas!, tienes que darle a la barra espaciadora.

59 segundos wisemanEn ajedrez ocurre que, en ocasiones, sospechamos que hay una idea creativa que podría funcionar. ¡Pero cambiar entre modo focused – en estos casos le llamo, cariñosamente, confused – y difuso no es fácil si estás casi inmóvil en una silla mirando a un escenario igualmente inmóvil!

Mikhail Tal dejaba volar su imaginación y sacaba mentalmente hipopótamos de un pantano. Quizá sea la única forma, porque levantarte en tu turno de juego para pasear o mirar a otra parte se considera casi inaceptable; incluso dos chicosde 12-13 años, bastante buenos, ¡me dijeron que creían que no podían hacerlo (que podían reclamarles)!

tal hipopotamo en el pantanotest numeros Imagen tomada de la ficha sobre creatividad. Créditos de la imagen de Tal

Una idea a proponer para estas situaciones, y para realizar 5 minutos antes de una partida, sería resolver una típica recolección de números (arriba derecha). Yo lo propongo, pero hasta hoy nadie ha reconocido que lo haga…  ¡más bien afirman lo contrario!

Pregunta. Imaginemos que soy una niña de 12 años y estoy jugando una partida de ajedrez de torneo. Sospecho que hay algo creativo (y bueno) en la posición y me encantaría encontrarlo. ¿Qué ejercicio o acción podría ayudarme, que no me suponga una reclamación?

J. L.: La verdad es que no trabajo en creatividad y no puedo hacer ningún comentario al respecto.

 

A. E.: Lo que parece claro es que, para expresar cierta creatividad, de alguna manera hay que desconectar (o, al menos, “relajar”) ciertas redes neuronales de nuestro cerebro. Así ocurre en pacientes que han sufrido apoplejías o enfermedades que han dañado zonas del lóbulo frontal, o el temporal izquierdo; incluso la simple aplicación de impulsos eléctricos sobre esta última zona durante 5 minutos parece conseguir un aumento de las habilidades creativas [ii].

 

¿Cómo explicar el doble error de la partida Carlsen-Anand del Campeonato mundial?

Seguramente muchos aficionados recordarán el [Enlace bloqueado por la Tasa española AEDE] en la sexta partida del campeonato mundial de 2014:

carlsen anand error1carlsen rd2 video

© FIDE. Carlsen movió el rey a d2.

Como se aprecia debajo, varias piezas se relacionan ahora mediante un salto de caballo; entre ellas el rey blanco. Esto es lo que hace que la jugada 26… Cxe5!! sea muy fuerte, como comentaron en directo nuestros amigos de Chess24.

carlsen anand error2Carlsen probablemente se dio cuenta de su error al momento de efectuar la jugada. ¡Pasados 14 segundos aún estaba con el bolígrafo en la mano, finalizando el acto de apuntar su movimiento! He aquí la secuencia completa:

Pude leer a bastante gente comentando algo del tipo “¿Cómo pueden no ver esto?”, e incluso “¡qué malos son!”. Naturalmente tener un programa informático permitió a estas personas conocer este detalle; luego, y en retrospectiva, cualquier evento ocurrido nos parece fácil de apreciar y explicable.

Un simple detalle puede cambiar toda una tela de araña de relaciones que surcan una posición de ajedrez. Pero presuntamente algo debe avisar al cerebro con un “ey, ¡sospecho que ha pasado algo importante!” para que sepa que hay algo que buscar y también otro tipo de red tela-de-araña-neuronal debe ayudar a centrar al foco de la atención para saber dónde empezar a buscar.

Pregunta. ¿Qué opinas que sucedió en el doble error de la partida Carlsen-Anand?

Si hubieras tenido la gráfica del ritmo cardíaco de Carlsen a la vista, ¿crees que hubieras podido afirmar con seguridad que se iba a equivocar? ¿Cuánto tiempo antes de ejecutar la jugada habría podido aumentar visiblemente su frecuencia cardíaca?

J. L.: La verdad es que no podemos afirmar qué pasó en esa partida. Ni tampoco saber si la frecuencia cardíaca de Carlsen lo hubiera delatado. Sin embargo, podemos hacer algunas hipótesis al respecto.

En primer lugar, creo que lo que pasó fue que Carlsen simplemente cometió un error y que Anand no lo reconoció como tal por varios motivos.

Primero, ¿quién se nosotros hubiera pensado que Carlsen podría hacer una jugada que pierde un peón de una manera tan sencilla? Nadie. Y Anand probablemente no era la excepción. Con esto quiero decir que la atención de Anand estaba en otro lado y, además, cuando uno se vuelve un experto no solo aprende a ver cosas que otros no ven (como por ejemplo, los radiólogos pueden identificar órganos, malformaciones, etc., cuando la mayoría de nosotros vemos solo unas manchas) sino que dejan de ver cosas que no deberían encontrar en ese contexto (como por ejemplo, los radiólogos no se dieron cuenta cuando pusieron un dibujo de un gorila en una radiografía, una de las muchas formas del famoso Gorila invisible[iii]).

Entonces, si bien no sabemos qué pasó, creo que en este caso Anand sufrió las consecuencias de ser un ajedrecista experto jugando la final del campeonato del mundo: no esperaba que su rival se equivocara de esa manera y, como no lo esperaba, pasó por alto a su atención y simplemente no lo vio. Los efectos colaterales de ser un experto.

 

Lista de jugadas

En los párrafos anteriores hemos hablado de redes tipo tela de araña, algo que nuestros niños y niñas parecen asociar bien cuando se habla de relaciones entre piezas. Algo lógico, por otra parte, si entendemos el ajedrez como un sistema complejo y este término tiene que ver con “entretejido” (com-plexus).

Sin embargo, hay un tema relacionado que considero muy importante y del que no se oye hablar; por increíble que parezca no se lo he oído comentar a otros entrenadores o jugadores. Quizá tú sí. Por eso querría pedir una opinión cualificada, ya sabes…

Es nuestro turno de juego y tenemos que elegir jugada. En este punto trabajos clásicos con el de Kotov nos dicen “haz una lista de jugadas candidatas [iv]”. Vale, seleccionamos algunos movimientos razonables y luego comenzamos a investigarlos, a ser posible en orden (de más directo a menos directo, por ejemplo).

Esto es lo que se sigue recomendando hoy y, como cita Willy Hendriks en su polémico y premiado libro Mueva primero y piense después, muy poca gente – o quizá nadie – sigue a rajatabla (sobre todo lo de analizar con cierto orden).move first think laterPero aquí hay algo extraño, ¿no? Antinatural. Como nuestros latidos de corazón ya estarán advirtiendo, dado que es el tema central de esta entrevista, el problema está en “razonables”. Vamos, que son jugadas que – de alguna manera – han pasado por el filtro de la razón(consciente)…

Para evitar esto hay una alternativa evidente que se practica desde el año catapum en experimentos relacionados con la creatividad, con la intuición y hasta en concursos de televisión cuando a uno no le sale la respuesta y el premio se aleja por momentos.

Es una simple lista de jugadas. Pero no una lista de jugadas razonables. Lo que se te pasa por la cabeza, lo que te llama la atención, sin importar que sea una barbaridad. Sin filtros… En clase las llamamos también “ráfagas de metralleta” o “disparos rápidos”. Sin apenas pensar, that’s the key!

Es como hacer la lista del supermercado sin saber aún lo que vas a comprar. Vamos a ver: meto una lechuga, zumos de naranja, chocolate 85% cacao, el pan… Y luego quitas el pan, porque prefieres comprarlo en la panadería, tras pensar añades yogures, etc.

Tres jugadas (información manejable) en posiciones tranquilas y cinco o seis jugadas en posiciones tácticas. Diez segundos disparando, quizá veinte.

lista jugadas 1 lista jugadas 2

 

En la posición izquierda, unos disparos rápidos nos llevan a 1.Axc4, 1.Txb7 y 1.Txe6. Con niños/as (10-18 años, Elo 1900-2300) poco después se incorporan 1.Tc1 y 1.Ag4. Si detectamos esta última jugada – 1.Ag4 -, que fue la realizada por el jugador, habremos ganado inmediatamente la partida.

Con esta muestra no sólo se han recogido jugadas, sino algo más importante: interrelaciones significativas entre las piezas. Estas interrelaciones pueden engarzarse, cual eslabones de una cadena, en la idea ganadora que tuvo lugar en el juego: 1.Ag4!! g6 2.Axe6+ Rg7 3.Txb7! Txb7 4.Axd5 Tc7 5.Tc1! Obviamente es un ejemplo prácticamente perfecto, pero refleja claramente la esencia del pensamiento sin filtros en el que se basa la lista de jugadas.

 

Pregunta. Hablando de las listas de jugadas de arriba. ¿No se percibirían de manera [in]consciente esas redes tipo-tela-de araña [v] de interrelaciones importantes entre piezas? ¿Y no podría, así, el cerebro inconsciente dejar caer algo importante en su hermano de menos letras?

M.J.L.: Para responder esta pregunta voy a contarles otro estudio clásico (quizás muchos lo conocen) que apuntaba a encontrar las diferencias entre ajedrecistas de distintos niveles.

En este caso, los jugadores veían una posición con muchas piezas en el tablero durante un tiempo acotado (unos segundos) y después debían reconstruir la posición. Las posiciones que veían los jugadores podían ser de dos tipos: posiciones extraídas de partidas reales (o que podrían haber sido reales) o posiciones donde las piezas estaban ubicadas al azar en el tablero (sin respetar necesariamente la lógica ajedrecística; por ejemplo, peones en la primera o última filas, reyes uno al lado del otro, etc.).

Lo que mostraron los resultados es que los expertos podían ubicar correctamente un número mayor de piezas que los principiantes en las posiciones “ajedrecísticas”, pero que no había diferencias cuando las posiciones tenían las piezas ubicadas al azar.

Este fue uno de los primeros estudios que dio origen a la teoría de los chunks (y más tarde, templates) que plantea que los expertos van reconociendo y acumulando en su memoria (a lo largo de su aprendizaje y experiencia) grupos de piezas asociadas entre sí por relaciones funcionales que son reconocidos como si fueran un solo objeto (y son denominados “chunks”.

Entonces, según estas teorías, los expertos tienen en su memoria muchísimos de estos grupos de piezas que forman estos chunks que no sólo le sirven para reconocerlos y poder reproducir mejor una posición (porque sólo deben recordar la ubicación de 5 chunks, en lugar de 20 piezas, por ejemplo) sino que además cada chunk está asociado a características funcionales y/o jugadas posibles. Entiendo que las redes tipo-tela-de-araña en este caso serían las relaciones funcionales entre las piezas.

Por supuesto que los expertos no son conscientes de la existencia de esos chunks en su memoria, pero estos (que, por supuesto, su existencia es una teoría, porque no podemos comprobar que existan en la memoria) les sirven para reproducir posiciones fácilmente y proponer jugadas, antes de poder explicar por qué deberían ser consideradas. Entonces, la información que tenemos almacenada en nuestra memoria como producto de nuestra experiencia previa tiene mucha influencia en las decisiones que tomamos o, en este caso, las jugadas que proponemos.

Creo que cuando Kotov habla de jugadas “razonables” no se refiere a jugadas que hayan pasado por la razón, sino a jugadas que tengan cierta lógica en la posición. Pero esa “cierta lógica” depende de nuestro nivel ajedrecístico. Otra vez, las jugadas que consideraría “razonables” un GM en una posición serían seguramente muy distintas de aquellas que propondría un principiante.

En el caso del libro “Mueva primero, piense después” (el cual leí hace un tiempo y no recuerdo los detalles), entiendo que propone algo similar. Las jugadas que un GM propone “sin pensar” prácticamente nunca serán aquellas donde pierde una pieza, sino que seguramente estarán entre las mejores jugadas posibles en una posición. Claro que no pasará lo mismo en los principiantes. Otra vez, depende del nivel ajedrecístico del jugador.

 

“Piedras para cruzar el río”

Hablando precisamente de relaciones, parece existir otro fenómeno curioso que nos hace preguntarnos cómo procesa el cerebro las casillas ocupadas y las vacías en un tablero de ajedrez, y de qué manera forja las relaciones entre unas y otras. Un ejemplo es el siguiente:

piedras cruzar rio1piedras cruzar rio2

 

1) La solución en 1…Db2+ 2.Rxb2 Cxc4+ y luego 3…Cxe5, ganando un alfil. Niños/as con Elo 1500-1600 no ven, en general, esto, o les cuesta mucho.

2) Añadimos una pieza – alfil blanco – en b2. La secuencia de capturas se produce, al completo, en casillas ocupadas.

piedras cruzar rio3piedras cruzar rio4

 

3) Ahora niñas/os (de otros grupos) con Elo similar encuentran la solución (con mayor o menor rapidez).

Curiosamente, las casillas clave de esta clásica posición doble (ambos bandos ganan si mueven) coinciden con las Carlsen-Anand.

Otro ejemplo rápido, tomado del libro de Hendriks:

libro hendriks_libro hendriks1_

 

Las blancas juegan 1.Ae4!!, consiguiendo abrir la gran diagonal negra tras 1…dxe4 2.d5+.

Si hubiera un peón en e4 negro en la posición inicial la posición se resolvería fácilmente. Tal cosa demuestran las niñas y niños (quitando un peón negro en a7 para compensar).

libro hendriks2_

Pregunta. ¿Sabemos en qué parte del cerebro se diferencian las casillas vacías de las ocupadas?

Lo anterior, ¿podría tener que ver con esto, o quizá es más probable que esté relacionado con el valor material de la pieza que figura en la casilla ocupada?

J. L.: ¿Para qué nos serviría saber en qué parte del cerebro se diferencian? La respuesta es nuevamente que no sabemos, pero ¿para qué nos serviría saberlo?

En cuanto a por qué ocurre, seguramente tiene que ver con que la atención es más atraída cuando la jugada implica una captura porque son jugadas que “sobresalen” más que otras en general. Pero la respuesta es que no lo sé.

Continúa en la parte 3.

Referencias

[i] En relación con la creatividad, el pensamiento inconsciente y Dijksterhuis puede leerse Where creativity resides: The generative power of unconscious thought. Consciousness and Cognition, 15, 135–146. Dijksterhuis, Meurs (2006).

[ii] Switching on Creativity, Scientific American Mind23, 58 – 62 (2012). Puedes ver este “casco” en acción en este vídeo (min 3:23, en castellano)

[iii] Divertido libro de Christopher Chabris y Daniel Simons. También pueden ver cómo resultó el experimento del gorila con nuestras chicas y chicos.

[iv] Piense como un Gran Maestro, Kotov, pg 41. En la versión en castellano el término “jugada candidata” es traducido como “jugada posible”, pero el primero es el término usado recurrentemente por los jugadores y entrenadores de ajedrez.

[v] Redes tipo tela-de-araña. Es una analogía que se puede utilizar con niños y niñas pequeños para hablar de interrelaciones (piezas, p. ej.) o redes (neuronales, p. ej.) en general.

La idea es que, al menos, dispongan de una “imagen mental” vívida (conocen los hilos que tejen las arañas y también las redes de las porterías de fútbol o las de los pescadores, pero estas últimas parecen menos vívidas) con la que poder comparar los términos “redes”, “relaciones”, etc.

No sería muy correcta en el caso, por el tipo de distribución de los hilos de las telas de las arañas, pero es sólo una aproximación que sirve de ayuda.

 



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