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¿Es el ajedrez un deporte, una ciencia o un arte? – Pregunta en Quora

Esta pregunta es muy habitual y, como no podía ser de otra manera, también fue formulada en la red de preguntas y respuestas Quora. Cada uno puede tener su respuesta, y es respetable. Aquí nos ceñiremos a lo que podría significar cada término (“deporte”, “ciencia”… si bien se trata casi siempre de algo subjetivo) y añadiremos “juego” y “herramienta terapéutica”.

Pregunta: ¿Es el ajedrez un deporte, una ciencia o un arte?

La siguiente respuesta está abreviada; para ver la versión completa consúltese el original – de este mismo autor – en el enlace de Quora.

Respuesta: Probablemente sea juego, ciencia, arte y deporte, y hoy día también se contempla seriamente como herramienta terapéutica. El tema es que unas y otras concepciones no tienen por qué ser excluyentes: que tenga mayor proporción de una u otra vertiente dependería de cómo y dónde se utilizase y quién lo hiciera. Luego se matizan estos puntos.

En principio, podría ser todo esto porque somos seres humanos quienes jugamos al ajedrez y lo utilizamos de una forma u otra; es decir, no sería algo intrínseco del ajedrez. Si tuviéramos máquinas jugando al ajedrez, sin observadores humanos externos, ¿hasta qué punto podríamos considerarlo arte, o incluso un juego?

Naturalmente, puede haber tal subjetividad en las “definiciones” de los términos anteriores que el ajedrez, sencillamente, podría entrar o no entrar en cada uno de ellos, salvo el de juego.

Ejemplos posibles (opinión – meramente personal -, basada en la experiencia), ordenados por “prioridad”:

  • niño de 6 años que empieza: juego y quizá un poco de arte
  • niño de 12 años, nivel avanzado, partida amistosa: juego, ciencia (aunque depende), arte
  • mismo niño, partida de torneo: lo mismo + deporte
  • universitario de 24 años, aficionado: ciencia, arte, juego
  • señora de 75 años, aficionada: juego, arte, herramienta terapéutica (supuesto incremento de la “reserva cognitiva”, como prevención del Alzheimer)
  • docente de 40 años: ciencia (herramienta para “enseñar a pensar” a los niños en clase), juego
  • élite del ajedrez: deporte, ciencia, arte y juego
  • adulto con parálisis cerebral: herramienta terapéutica (trabajo de recuperación de funciones cognitivas deficitarias), juego
  • preso en una cárcel: herramienta terapéutica (ayuda a pasar el tiempo, quizá ayuda a la rehabilitación cognitiva si ha sido drogodependiente), juego, arte

0) DIFERENCIA ENTRE “AJEDREZ” Y LO QUE POPULARMENTE SE LLAMA “AJEDREZ”

Lo que sigue no son definiciones exactas; sólo trata de remarcar las diferencias (que parecen bastante importantes).

a) Ajedrez: juego con 32 piezas, donde el objetivo final es realizar jaque mate, y las posibles variantes que ayudan a profundizar en tal juego:

  • partida con las 32 piezas en las posiciones iniciales tradicionales, o en otras aleatorias (ajedrez de Fischer, etc)
  • posiciones derivadas de las anteriores (medio juego, finales)
  • posiciones como las anteriores, pero sin reyes. Son muy útiles como abstracciones de cara a progresar, ya que permiten aislar factores concretos – p. ej. entradas con la torre en la séptima fila – sin que se crucen otros (jaques al rey, etc)

En las anteriores versiones hay SIEMPRE interrelaciones más o menos complejas entre las piezas (probablemente el ajedrez es lo que se denomina un “sistema complejo”, ver más abajo)

b) Algo diferente a “ajedrez”: juegos con piezas aisladas, como actividades que buscan la transversalidad y transferencia educativa.

  • formar figuras geométricas – ej: rombos – en un tablero vacío moviendo un alfil
  • capturar letras diseminadas por el tablero con un caballo para formar palabras
  • plasmar con figuritas de arcilla una posición de ajedrez famosa

Aquí no hay interacciones de piezas, o son relativamente simples.

Lo anterior es sumamente importante, porque los posibles beneficios potenciales en habilidades cognitivas y no cognitivas de una u otra proposición del ajedrez serían, en potencia, muy diferentes.

1) JUEGO

Creo que hay poca discusión sobre esto.

El ajedrez cuadra perfectamente si, por ejemplo, tomamos una definición como la de Huizinga:

“El juego es una acción que se desarrolla dentro de ciertos límites de lugar, de tiempo, y de voluntad, siguiendo ciertas reglas libremente consentidas, y por fuera de lo que podría considerarse como de una utilidad o necesidad inmediata.”

2) CIENCIA

Aquí tenemos el tema de la definición de Ciencia, ya que para que algo sea Ciencia no basta con seguir el llamado “método científico” (Ciencias sociales, como la economía o la psicología, cojearían en esto).

En su muy recomendable libro Metáforas de ajedrez. La mente humana y la inteligencia artificial, p. 114-15, Diego Rasskin Gutman comenta: “[…] cualquier actividad que permita generar hipótesis sistemáticas acerca de una parcela de la realidad que, además, puedan ser contrastadas, constituye una ciencia. El método científico parte de la observación y la experimentación como base para conocer una realidad que, por otra parte, nos es dada a conocer a través de los sentidos.”

[…] “Además, las hipótesis producen predicciones que, a través de la investigación, es necesario contrastar.”

[…] “¿Posee el ajedrez cualidades suficientes como para ser analizado científicamente? El ajedrez es una actividad que se concreta en la percepción de patrones dentro de un universo cerrado, en donde 32 figuras se mueven sobre un fondo fijo obedeciendo propiedades o leyes precisas.”

Luego sigue mencionando los patrones, su comprensión como heurística para planificar acciones futuras y pensar de un modo lógico. Tal forma de operar es bastante similar a la de los teoremas matemáticos. En la página 119 continúa:

“Con todo, resulta claro que el ajedrez no sólo constituye un objeto de estudio de la ciencia, sino que también posee elementos suficientes como para considerarse una ciencia en sí misma. La elección de una jugada de ajedrez puede analizarse como si fuera una hipótesis que un jugador lanza acerca del estado de la posición en el tablero.”

[…] “Al llegar a la posición final, se verifica o se refuta la bondad de cada hipótesis.”

2a) ¿ALGO ES “CIENCIA” SI LO SEGUIMOS TRATANDO DE CUALQUIER OTRA FORMA, pero no como Ciencia?

Cuando uno pasa por centros de la tercera edad puede ver ancianos jugando a las cartas. Pueden llevar toda su vida jugando por diversión, sin plantear hipótesis y generar comportamientos que les podrían ayudar a mejorar en tales juegos (y quizá en algo más, como la memoria). Ejemplo: contar las cartas que salen de un palo.

En ajedrez hay gente que también hace esto toda su vida: para ellos el ajedrez sería sólo un juego. Es decir, que el ajedrez sea para alguien algo más que un juego requeriría actitud [científica], esfuerzo y buenas dosis de tiempo.

La forma de investigar las partidas de gente muy buena en ajedrez – Grandes Maestros, campeones del mundo – y cómo juegan (planteamiento de hipótesis, análisis de alternativas con árboles de variantes, etc) puede tener bastante de ciencia. Pero saliendo de ahí, el tema estaría mucho más abierto.

En cambio, la enseñanza del ajedrez – sobre todo, dirigida a niños – apenas se sustenta en base “científica”, en el sentido de que:

– las cosas tienden a hacerse de formas accesibles al “sentido común” y

– muy basadas en enseñar un simple juego

– pero apenas superan un breve análisis crítico (“científico”, digamos).

Evidentemente, si hablamos de implementar el ajedrez en la escuela, esto podría ser un problema serio. El tema es que no se busca sólo que los niños practiquen un juego, sino “enseñar a pensar” y demás, a través de él.

Ejemplos posibles de enseñanza del ajedrez “anti-científica”:

  • Pasar de enseñar los movimientos de las piezas – una a una – para, casi inmediatamente, seguir enseñando con las 32 piezas.

Pasar de lo simple – movimiento de piezas aisladas – a lo complejo – seguir enseñando aperturas, etc. con 32 piezas en el tablero – en cualquier disciplina (tomemos matemáticas) se realiza paso a paso, muy despacio (hay ciertos enfoques que integran la complejidad, pero en etapa universitaria). En principio, esta forma de enseñanza es antipedagógica.

No lo he citado en Quora, pero lo añado aquí. Digo “en principio” porque hay enfoques que abordan la complejidad directamente, sin avanzar de lo simple a lo complejo. Sin embargo, tales enfoques – llamados “atomísticos” – pueden ser empleados en carreras universitarias, pero con niños la historia es muy diferente.

Igualmente, tales métodos pueden llegar a funcionar bastante bien si existen algunas interacciones entre los elementos, pero cuando los elementos están muy interrelacionados, como el caso del ajedrez, dejan de ser aconsejables. En tales casos parece más adecuado un enfoque holístico, en el cual se busca entender la complejidad, pero analizando con cuidado (paso a paso) tanto los elementos como sus interrelaciones.

Imagen. En la enseñanza del ajedrez se cruza pronto el “puente”. Al enseñar con 32 piezas (plataforma observación) es muy difícil aislar los “temas concretos” que queremos analizar para progresar – mejorar la peor pieza, iniciativa, etc – puesto que muchos otros temas se mezclan y añaden excesiva complejidad.

  • Se ignora que una partida de ajedrez es un “sistema” – y muy probablemente “complejo” -. Aunque no sea muy correcto hablar como sigue, podemos pensar en un “equipo de piezas” de ajedrez como un “sistema”: realizan acciones comunes trabajando en equipo. Enseñar el ajedrez simplemente mostrando los movimientos de piezas aisladas – no en equipo, como un “sistema” – puede ser como tener a los jugadores del Real Madrid jugando “cada uno a su bola” (no como un equipo). Es lo que a veces llamamos “ajedrez sin alma”: se mueven piezas de aquí allá, pero no hay “equipo”.

 

  • Se comenta que el ajedrez “enseña a perder” porque juegas tú y como tú eres el único que hace las jugadas, tú eres el único culpable de tu derrota.

Esto es una auténtica barbaridad :$ Es totalmente falso y, al recitárselo a los niños como un mantra, es incluso cruel.

El grave malentendido parte de tomar el ajedrez sólo como un juego (ya que aquí entraría la parte mental de la toma de decisiones), y además un juego lineal. Puesto que veo un hecho A, por “lógica” ocurre un hecho B. Se ignora el papel de la incertidumbre, propio de los sistemas complejos.

Básicamente, con un ejemplo: no es igual andar por un camino despejado que por un pantano en el que acechan cocodrilos. Puedes ir cualquiera y sólo tú tomarás las decisiones, pero ¿será sólo culpa tuya no llegar a tu destino?

El ajedrez presenta momentos de profunda incertidumbre: no sabemos qué puede pasar. Pasa a nivel de la élite también. No hay más que ver campeonatos de España sub-10 o sub-12: en un momento puede ganar uno, al siguiente el otro…

Los niños apenas disponen de herramientas mentales para luchar con la incertidumbre del ajedrez – con menos de 11–12 años, previamente a la etapa de operaciones formales de Piaget, apenas hay pensamiento hipótetico-deductivo, con lo que su capacidad de realizar predicciones válidas es muy tenue -. Por eso, es cruel echarle al niño pequeño siempre la culpa de su derrota: el terreno que pisaba tuvo gran parte de culpa.

  • El “valor” del rey en ajedrez es “infinito”. Increíble enseñar semejante cosa a niños en la escuela – en primaria; incluso con 6 años -. Ni los niños pueden entender lo que es, ni es algo real. Se equipara “infinito” a “si te hacen jaque mate al rey pierdes la partida”, mientras se ignoran verdaderos valores concretos del rey por su capacidad de movimiento – de 2 a 4 puntos-.

 

  • En la enseñanza de conceptos técnicos de ajedrez – “actividad”, “debilidad” – se deja de lado casi cualquier aspecto que hayan podido sugerir [sobre la enseñanza de conceptos] disciplinas como la psicología cognitiva (términos concretos y abstractos, edad de adquisición, posibilidad de relacionar con imágenes concretas (imageability), valencias, etc).

Para que los niños “entiendan” estos términos – difícilmente accesibles a cortas edades – se los “simplifica/generaliza” de la forma que “parece más sencillita”. Así, se habla de “peones aislados débiles”, en general (sobre todo, en la prensa), lo cual es una barbaridad (siempre depende del contexto, y más aún: de que estén siendo atacados o puedabn estarlo en breve y de forma “tranquila”)

  • Se pasa bastante de un tema muy probablemente super relevante en educación (y más allá) como es la teoría de la carga cognitiva. Básicamente, el cerebro del niño muy probablemente está sobrecargado demasiado a menudo con la enseñanza actual del ajedrez. ¿Por qué no dejarles a los niños – incluso en torneos – una hojita de papel, a modo de “memoria externa” para así liberar su memoria de trabajo?

En mi opinión, es increíble cómo se sigue concibiendo el ajedrez para adultos como “estándar”, hasta el punto de que también los niños deben extraer factores, razonar y calcular TODO MENTALMENTE, cuando sus capacidades distan enormemente de las de un adulto. Una hojita ayudaría probablemente a mejorar además lo que se busca: la forma de pensar.

Igualmente, parece que se pueden intentar trabajar científicamente los procesos de pensamiento (pensamiento crítico incluido) utilizando como campo de entrenamiento el ajedrez. La siguiente hoja plantea un ejemplo para niños con un cierto nivel, pero se puede simplificar a lo básico – planteamiento de hipótesis e ideas, etc. -.

En fin, lo que acaban haciendo los niños – y mucha gente – jugando al ajedrez es calcular, no pararse a pensar o razonar. Por supuesto, en las escuelas también se hacen ejercicios para pensar, muchas veces basados en actividades interdisciplinares – aunque más bien con piezas sueltas de ajedrez -. Pero las posibilidades de salir de ahí parecen escasas.

Ahí van algunos ejercicios con poco cálculo – escasa carga cognitiva – y más razonamiento general (estos eran para niños de 8–9 años):

3) ARTE

Aunque varía la definición de persona a persona, según la Wikipedia: “El arte es entendido generalmente como cualquier actividad o producto realizado con una finalidad estética y también comunicativa, mediante la cual se expresan ideas, emociones o, en general, una visión del mundo, a través de diversos recursos, como los plásticos, lingüísticos, sonoros, corporales y mixtos”.

Para quienes juegan al ajedrez, en ciertas “combinaciones” con sacrificios, etc. puede existir un impacto estético notable. En tales momentos las piezas dejan de actuar de forma, digamos, “lógica” y realizan algo “fuera de lugar”, inesperado. Se sacrifican por un bien mayor, etc. Por ejemplo, hay partidas muy estéticas de Mikhail Tal o de Paul Morphy. Igualmente, la implicación emocional es profunda.

Personalmente, he podido sentir este impacto. Pongo un ejemplo, en el cual llevaba las piezas negras:

1.De7 Af6 2.Dxd8 Axd8 3.c6 Axg5! 4.c7 f3!! (más imágenes en Quora)

Aunque no ocurrió, otra línea finalizaba con algo sumamente extraño en ajedrez, la llamada “promoción menor” – coronar una pieza que no es la dama. Bueno, eso y con dos damas blancas en el tablero :)

Finalmente, todo resulta tan armónico a partir de un supuesto caos, que parece percibirse una sensación artística. Es mi opinión, claro :)

Naturalmente, para apreciarlo la persona tiene que conocer algo más profundamente el ajedrez, y ser capaz de calcular algunas líneas básicas. De igual forma, confieso no entender ciertas obras de arte abstracto: como no he profundizado en ciertos aspectos básicos, no lo entiendo [aún] como “arte”.

4) DEPORTE

Si nos referimos al ajedrez de esta manera estaríamos hablando, sobre todo, de torneos de ajedrez, aunque no necesariamente de la élite. Como te involucras emocionalmente en la partida, puedes llegar a vivirla como si fuera una especie de “vida en miniatura”, con el desgaste físico que ello conlleva.

Leyendo lo siguiente, cabe plantearse hasta qué punto deberíamos ser preventivos en cuanto a los niños de cortas edades que juegan torneos de ajedrez competitivo con relojes.

Como diferencia principal entre el ajedrez y otros deportes, el ajedrecista está a menudo sentado y esto puede pasar una importante factura, al no poder protegerse del estrés realizando otro esfuerzo físico. Como apunta Gladischeva (luego se cita):

“En la mayoría de los deportes, esa tensión está acompañada de un esfuerzo físico que protege al organismo del estrés, principal provocador de la tensión emocional”.

En su interesante libro Ajedrez y Ciencia, pasiones mezcladas, el periodista Leontxo García habla de la proposición del ajedrez como deporte, ante el entonces presidente del Comité Olímpico internacional (COI), Juan Antonio Samaranch. Habla éste último:

“Cuando recibí este mamotreto de papeles vi que incluía estudios médicos interesantes. Pero me preocupaba bastante más saber si en el COI tenemos un documento oficial donde se defina qué es deporte. Envié a mis colaboradores a buscar en los archivos, y la respuesta fue negativa, por sorprendente que parezca. Eso me deja las manos libres para tomar postura”.

Respecto a los argumentos médicos, Leontxo cita algunos estudios.

No he podido verificar la información de estos estudios, por lo que realmente no puedo certificar lo que sigue.

  • Xavier Sturbois (Unidad de Educación Física de la Universidad de Lovaina, Bélgica)

a) Dos Grandes Maestros.

Ejemplo concreto: cambio de la tensión arterial de 12/8 a 15,5/9 y pulsaciones de 75 a 91 en situación complicada (durante la partida).

b) Seis aficionados varones de entre 20 y 24 años.

Ritmo cardíaco de dos de ellos, al terminar, entre las 140 y 150 pulsaciones. En ocasiones, ritmos cardíacos muy elevados (180 y 192 pulsaciones en dos de los jugadores) durante los momentos más tensos de las partidas

Sturbois apunta: “Se ve un consumo muy pobre de grasas pero muy alto de hidratos de carbono con aparición concomitante de fatiga. (…) El ajedrez, en su modalidad de partidas rápidas, tiene sensibles repercusiones ortosimpáticas que ponen a prueba el sistema nervioso, el hormonal y el cardiovascular». Y concluye: «Las nociones reseñadas de estrés nervioso, estimulación cardíaca, contracción física y competición sin influencia de la suerte constituyen argumentos para que el ajedrez sea admitido en el ámbito de las actividades deportivas».

  • T. N. Gladíscheva (Instituto de Cultura Física de Moscú, 1987).

“En otros casos, los jugadores han experimentado cambios fisiológicos: desarrollo de la taquicardia, contracciones que aumentan hasta las 145 pulsaciones y tensión arterial que sube entre un 20 y un 30 %”, señala el informe.”

Y añade: “Debe resaltarse la tensión psicoemocional que aparece durante la partida. La inquietud y una gran tensión emocional forman parte de la mayoría de competiciones deportivas, lo que influye desfavorablemente en el rendimiento.

Cabe preguntarse cuál es la diferencia entre la tensión emocional de los ajedrecistas y la de otros deportistas.

Y la respuesta es simple: en la mayoría de los deportes, esa tensión está acompañada de un esfuerzo físico que protege al organismo del estrés, principal provocador de la tensión emocional”.

  • Helmut Pfleger, Cto Alemania por equipos, 1979.

“Antes de la partida, varios jugadores mostraron signos evidentes del conocido síndrome que afecta a muchos deportistas justo antes de la competición. Es decir, la presión sanguínea y el ritmo cardíaco eran similares a los de un velocista de atletismo cuando espera el disparo inicial.

La frecuencia del pulso cardíaco era directamente proporcional al grado de complicación de la partida, a los apuros de tiempo (se llegaron a registrar 200 pulsaciones) y a la importancia de la próxima jugada del adversario. Por otro lado, la perspectiva de una victoria cercana se traducía en un pulso calmado, mientras el del adversario se aceleraba por la visión de una derrota ineludible.

En general, el modelo de frecuencia cardíaca en un ajedrecista de torneos es similar al de un piloto de ala delta”.

5) HERRAMIENTA TERAPEUTICA Y SOCIAL

Si el ajedrez puede ayudar en la recuperación cognitiva tras ciertos accidentes, adicciones, enfermedades, etc, entonces podría existir esta versión clínica – pero hay que demostrar sus efectos reales sobre la salud de la persona – y amigable del juego.

Hoy día ha recibido un gran impulso. Por ejemplo, en España, gracias a Juan Antonio Montero y la revista Ajedrez social y terapéutico, el club Ajedrez64 Villalba, Congresos, etc.

  • Rehabilitación cognitiva en personas con parálisis cerebral, adicciones, presos, etc.
  • Actuaciones en el ámbito del Trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH),
  • Posible prevención del Alzheimer, demencia senil, etc. mediante el incremento de la “reserva cognitiva
  • Trabajo con minorías, mujeres en riesgo de exclusión o víctimas de explotación, ámbitos de pobreza, etc.

 



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